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domingo, 13 de septiembre de 2020

Trekkies precolombinos


- En 1770, el buque del Capitán James Cook encalló frente a la costa de Australia y dirigió a un equipo a tierra, donde encontraron a los aborígenes. Uno de los marineros señaló a los animales que saltaban a su alrededor y preguntó qué eran. A lo que los aborígenes contestaron “canguro”.
- ¿Y tú punto es?
- No fue hasta más tarde que aprendieron que “canguro” significaba “no entiendo” en su lengua.

"Arrival"

Para nosotros que nos acercamos al arte de Chavín sin conocer el idioma, las ideas religiosas, o la mitología de los hombres que lo ejecutaron, el problema de comprender lo que querían decir puede con justicia compararse con el de descifrar una escritura desconocida”.

John Rowe




Darmok es el título de un episodio para televisión de la serie Star Trek emitido en 1991. En él se nos cuenta cómo la tripulación de la celebérrima nave espacial Enterprise establece contacto con una especie de alienígenas con la que inicialmente no logra comunicarse, así como los esfuerzos del capitán Picard para sortear dicho problema. Y a mi, que estoy lejos de ser un fan de dicha saga espacial, lo anterior me resulta interesante por dos motivos.

jueves, 9 de agosto de 2018

The power of love


- En algunas religiones se cree que el huevo simboliza el alma. ¿Lo sabía?
- No, no lo sabía.
- ¿Le apetece uno?

Robert de Niro y Mickey Rourke en “El corazón del ángel”




La semana pasada estuve en Ucrania. Es un país muy interesante aunque desaprovechado: debido a los ecos del conflicto con Rusia en el Este y, claro, también al miedo a la envenenada herencia de Chernóbil, la mayoría de turistas occidentales que acuden a la zona son hombres en busca de un polvo barato con alguna joven guapísima. Lo cual, todo sea dicho, no es una buena idea ya que lo anterior a su vez explica que Ucrania sea uno de los países de Europa con mayor porcentaje de enfermos de SIDA, particularmente en el caso de la población femenina urbana.

Es una pena porque Ucrania es asimismo un país que dentro de sus fronteras cuenta con algunas playas decentes en el Sur, en la zona de Odessa, precios bajos, monasterios y catedrales impresionantes (si bien muchas se encuentran en proceso de restauración/reconstrucción debido a los estragos que causó en la zona la II Guerra Mundial), pero sobre todo es un país que está dotado de un cierto exotismo en un mundo en el que cada vez todo es más homogéneo pese a las supuestas diferencias.

Y esto último también se nota en el campo de la arqueología debido a la peculiar historia de la zona y las singularidades de las culturas que conformaron las primeras etapas de civilización en aquella parte del mundo.

sábado, 7 de abril de 2018

El topo



Me atormenta un eterno anhelo por cosas remotasansío navegar mares prohibidos.

Herman Melville, “Moby Dick”




James Mellaart fue un arqueólogo británico de origen holandés nacido en 1925 y muerto en 2012. Su historia empezó de una forma clásica: de niño quedó fascinado por las civilizaciones antiguas el día que su tío le regaló, por su once cumpleaños, un libro sobre el antiguo Egipto. Pronto el chaval aprendió precisamente egipcio antiguo así como griego antiguo y latín a la vez que demostraba poseer un sorprendente sexto sentido para hallar restos del pasado. Por ejemplo en una ocasión, mientras viajaba con su familia por la campiña inglesa, encontró un broche de la Edad de Hierro y, años después, durante un viaje a Chipre, dio con varias piezas de bronce micénico. Por ello no sorprendió a nadie cuando en 1947 empezó a estudiar Historia Antigua y Egiptología en Londres. Se graduó cuatro años más tarde y en uno de sus primeros trabajos como arqueólogo, en un viaje a Jericó, encontró una tumba antigua intacta.

Puede decirse que tenía un don. Y sin embargo ya por entonces empezó a mostrar un carácter impulsivo y problemas para seguir las convenciones de la arqueología científica. La pasión de Mellaart era desenterrar cosas, encontrar joyas, restos de edificaciones y ajuares, y hacerlo cuanto antes mejor. Lo suyo no era excavar pacientemente durante años un par de metros cuadrados de terreno para encontrar restos de semillas o algunos trozos de vasijas sin importancia. 

Con todo, en los años cincuenta, empezó a familiarizarse con la escritura luvita y puso su atención en la Península de Anatolia lo que le iba a proporcionar inesperadas satisfacciones. Primero realizó grandes hallazgos de estatuillas primitivas de la Edad del Cobre en el sitio de Hacilar y más tarde, en 1958, llegó el premio gordo con el descubrimiento del sitio de Catalhöyük, un emplazamiento clave a nivel mundial para conocer el tránsito hacia el Neolítico entre los años 7.500 y 5.500 a.n.e.

Para poneros en situación, en dicho asentamiento aparecieron entre otras cosas lo que en su día fueron los primeros restos de producción de textiles elaborados, también algunos de los más tempranos vestigios de cerámica, de domesticación de ganado y de pinturas en paredes de edificaciones (no en muros de piedra naturales como había sido común en el arte anterior a esos momentos). En su día Catalhöyük fue ya algo muy parecido a un asentamiento urbano, milenios antes de las más antiguas ciudades-estado de Mesopotamia. De tal forma las publicaciones del propio Mellaart y su equipo abrieron el camino para las modernas teorías sobre los cambios en las sociedades humanas durante la transición hacia el Neolítico.

Mellaart se había transformado en una estrella de la arqueología.

Y justo en ese momento se vio implicado en un asunto bastante extraño.

domingo, 22 de octubre de 2017

Mátalos suavemente


La reina de las ciudades. Los mármoles y los oros, el exceso de los templos y los palacios justo al lado del barro y la mugre. La más negra miseria junto al esplendor absoluto. Yo amé esa villa, con sus contrastes, sus malos olores y sus perfumes, los gritos y el trasiego incesante de las multitudes a través de calles sombrías. Yo saboreé los placeres de la inmensa ciudad a la que el mundo entero deseaba parecerse.

Isabelle Dethan, “Les ombres du Styx”




Muchos especialistas sobre el Imperio romano han puesto por escrito sus dudas acerca de que tal vez algo no marchaba del todo bien dentro de esa civilización. Y con lo anterior no me refiero exclusivamente a problemas sociales o políticos sino a que algunos investigadores han planteado asimismo cuestiones puramente médicas y químicas de cara a intentar explicar el declive del mundo romano a través de estudios científicos supuestamente objetivos.

viernes, 8 de julio de 2016

Ecolapso


Una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro.
  




Con esa cita comienza Apocalypto, la espectacular cinta producida de Mel Gibson ambientada en un imposible mundo maya todavía en decadencia a inicios del s. XVI. La frase en cuestión es obra de un historiador estadounidense llamado Will Durant (autor de una conocida pero ya muy vieja Historia Universal por uno de cuyos volúmenes recibió el Pulitzer) quien la puso por escrito refiriéndose a los romanos y no los mayas. Es más, dicho enunciado ni siquiera es original ya que de cara a formularlo Durant se limitó a versionar una famosa afirmación realizada previamente por el historiador y filósofo británico Arnold J. Toynbee: "Las grandes civilizaciones mueren por suicidio, no por asesinato"

   Y sin embargo, pese a todas las salvedades que acabo de hacer, el caso es que dicha reflexión en cierta forma se ajusta perfectamente a lo que vamos a ver hoy acerca del mundo maya.

sábado, 25 de junio de 2016

Mayaceno


La sangre nutre el mundo.
La sangre hace caer la lluvia.
La sangre hace germinar la tierra
y en la sangre los hombres nacen y mueren.
La sangre es el alimento de los dioses…
…del inframundo.

(“Alexander revisited”)




Hace más de dos años, en los primeros tiempos de este blog, dediqué al mundo maya una extensa entrada. Sin embargo dicha aproximación quedó incompleta ya que el potencial de la temática convertía aquel solitario texto, pese a su complejidad, en poco menos que una introducción al tema. Por eso prometí entonces volver a revisitar y ampliar la cuestión en un futuro. Pues bien, ese momento ha llegado. 

lunes, 16 de mayo de 2016

El libro de las torres


   “No hay escrituras indescifrables, cualquier sistema de escritura creado por el hombre puede ser leído por el hombre”

Yuri Valentinovich Knorozov





Cuando se habla de desciframiento de escrituras antiguas a la mayor parte de la gente le suelen venir a la cabeza la piedra de Rosetta y el hallazgo de las claves acerca de la escritura jeroglífica por parte del francés Champollion. Sin embargo la arqueología nos ha proporcionado otras muchas inscripciones emblemáticas como el Decreto de Canopo, los pilares de Cippi (inscripciones en griego antiguo y fenicio púnico que sirvieron para descifrar este último idioma), las láminas de Pirgi (inscripciones en fenicio y etrusco que sirvieron a su vez para descifrar parcialmente el segundo) o la inscripción de Azatiwada en Karatepe. Luego, a partir de ellas, diversos eruditos y estudiosos del pasado nos han legado asimismo hermosas historias basadas en sus intentos por desentrañar misterios de tiempos remotos, como ya hemos visto en otras entradas.

Una de esas historias, mi favorita de hecho, incluye los primeros esfuerzos llevados a cabo con el fin de desentrañar las claves de la escritura cuneiforme. Hablamos de la forma de escritura más antigua en aparecer y que por ello evolucionó en complejidad a lo largo del tiempo adaptándose por el camino a diversas lenguas desde el sumerio al persa pasando por el acadio (de la misma forma que hoy en día con el alfabeto latino podemos leer y escribir idiomas diversos). Su longevidad (más de 3.000 años), así como el hecho de haber sido empleada en diverso grado por muchos de los múltiples imperios que se crearon a lo largo de la antigüedad en tierras de Oriente Medio, hacen que su legado sea muy amplio. Por ejemplo, solo entre los fondos del Museo Británico se conservan más de 100.000 tabletas escritas mediante cuneiforme (algunos ejemplos de las cuales podéis ver en las imágenes que acompañan este texto). Debido a ello resulta fácil entender lo importante que resultó en su día para lingüistas e historiadores el desvelar los misterios de tal sistema de escritura. 

jueves, 14 de abril de 2016

El secreto de la felicidad


   El conocimiento hace sufrir y por tanto aquel que hace crecer su conocimiento hace crecer también su sufrimiento.

(El nombre de la rosa)





A mi última entrada le faltó algo, por así decirlo. Me refiero a la cuestión de los sellos grabados y de los rastros de escritura (o más bien de escrituras) hallados por Evans en el entorno de Cnosos, así como más adelante también descubiertos por otros investigadores a lo largo de casi toda la isla de Creta. Es una historia menos divulgada que la de los grandes yacimientos y sus "palacios" pero quizás igual o más informativa e interesante, no solo por lo que implica para el conocimiento de las fases minoica y micénica de la historia de Grecia, sino por lo increíble y fascinante que resulta por sí misma como trabajo intelectual que dio sentido a la vida de varias personas excepcionales. 

lunes, 4 de abril de 2016

Detrás del laberinto


En medio del vinoso ponto, rodeada del mar, existe una tierra hermosa y fértil, Creta, donde hay muchos, innumerables hombres, y noventa ciudades.

Odisea, Canto XIX







Ayer por la noche estuve viendo Las dos caras de enero. No es una película particularmente reseñable, pero su reparto está integrado por varios de mis actores favoritos. La cuestión es que algunas escenas clave de la película transcurren en Creta, más en concreto en el yacimiento de Cnosos durante el año 1962. Sea por eso o por otra cosa yo, que frecuentemente me dejo llevar por impulsos a la hora de escoger el tema a tratar en cada nueva entrada del blog, de pronto he decidido que me apetece hablar un poco de esa isla y de dicho yacimiento. Así que a continuación vamos a revisar todos juntos lo que se supone que sabemos acerca de la civilización minoica. No obstante, para el que no esté familiarizado con el tema en cuestión, unos breves apuntes:

sábado, 5 de marzo de 2016

La ciudad húmeda


No es lo que no sabes lo que te pone en problemas, es lo que crees que sabes cuando resulta que no es así.

Mark Twain. 





A comienzos de cada mes suelo repasar una lista de páginas y revistas de arqueología que he ido seleccionando con el tiempo, todo ello con el propósito de ponerme al día periódicamente acerca de lo que se va publicando y ya de paso tomar nota de referencias que me puedan resultar útiles por ejemplo de cara a este blog.

En cuanto a eso último rara vez me deslumbran los descubrimientos puntuales en sí mismos sino que me esfuerzo más bien por encontrar ideas o teorías que posean un segundo nivel de interpretación, una vuelta de tuerca que darles, relacionada con las grandes cuestiones que me preocupan. Por ejemplo ya sabéis que me interesa mucho analizar cómo habitualmente a la hora de recuperar el pasado lo que en realidad solemos hacer es reinventarlo en función de nuestras obsesiones e intereses del presente.

El caso es que, en ese sentido, este mes me ha llamado la atención una nueva teoría lanzada por investigadores acerca del colapso de Cahokia. Y por tanto de eso es de lo que voy a hablaros hoy. Claro está, como siempre, daré algunas vueltas antes de llegar al meollo de la cuestión, todo ello con la intención de que durante el trayecto disfrutéis del paisaje y de paso, sin esfuerzo, os vayáis haciendo con los datos necesarios para poder comprender el contexto del problema y consecuentemente la belleza y miserias de su posible solución. 

sábado, 19 de diciembre de 2015

Hera mitocondrial


Usted es siciliano ¿eh?, ¿sabe? yo leo mucho, sobre todo cosas ocurridas en la historia. Para mí es un hecho fascinante y hay algo que no se si usted conoce: los sicilianos descienden de negros. Y si usted no me cree documéntese, hace cientos y cientos de años los moros conquistaron Sicilia. Y los moros... son negros.

(Dennis Hopper durante un inolvidable intercambio de pareceres con Christopher Walken en “True Romance”)


                   



Lo cierto es que el trabajo de escudriñar en el pasado tiene a veces su lado sucio. Hace unos quince años, a eso de las seis de la mañana de un día cualquiera, periodistas del diario Mainichi Shimbun grabaron a Shinichi Fujimura, director del Instituto Paleolítico de Tohoku y por entonces quizás el arqueólogo más famoso de Japón, enterrando piezas en uno de los yacimientos que estudiaba con la intención de realizar su sorprendente “descubrimiento” durante los días siguientes “demostrando” así de paso la antigüedad de las primeras culturas japonesas. 

viernes, 16 de octubre de 2015

Semiótica de un bisonte


El hombre prehistórico sólo nos ha dejado mensajes truncados. Tal vez colocó en el suelo una piedra después de celebrar un largo ritual en el que ofrendaba un hígado de bisonte asado en un plato de corteza pintado de ocre. Sin embargo desde entonces los gestos, las palabras, el hígado y la bandeja han desaparecido; en cuanto a la piedra, de no mediar un milagro, no la distinguiremos de las demás piedras de los alrededores.

André Leroi-Gourhan, “Las religiones de la Prehistoria”, 1964


            



Desde 2008 nada menos que catorce cuevas con arte rupestre del Norte de España son Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO. Veintitrés años después de que se reconociese así a Altamira en ese año se le unieron Tito Bustillo, La Peña, Llonín, Covaciella y El Pindal en Asturias; Chufín, Hornos de la Peña, Monte Castillo (este caso en realidad agrupa varios yacimientos de la zona, en concreto La Pasiega, Monedas y Chimeneas), El Pendo, La Garma y Covalanas en Cantabria; y Santimamiñe, Ekain y Altxerri en el País Vasco. E incluso así en dicha zona Norte de nuestro país aún quedan algunos otros sitios de menor importancia con restos del período, como por ejemplo La Lluera, La Viña, La Lloseta, Pedroses, Micolón, La Haza, Cullalvera, Pondra, El Arco, Venta de la Perra o Arenaza. Por tanto hoy hablaré de un tema que debería resultar cercano e intrigante a bastantes lectores del blog.

De cara a ello vamos a viajar en el tiempo al llamado Paleolítico Superior, momento en que los Homo Sapiens que acababan de extenderse por el mundo crearon la primera manifestación artística de la historia. O más bien la más temprana manifestación artística de arte mural, en paredes de piedra, que ha llegado hasta nosotros. Porque cada vez parece más claro que los Neandertales (y quizás también otras especies del complejo árbol evolutivo de los Homininos) ya realizaban algunos objetos “artísticos”, puede que primitivas esculturas o sencillos adornos muy modestos vinculados al arte mueble o a rituales funerarios.

En todo caso no voy a tratar aquí esa última cuestión. Lo que sí voy a hacer es resumiros y replantearos someramente lo que conocemos (o creemos conocer) sobre un tipo de arte que frecuentemente se categoriza como perteneciente al espacio entre la Península Ibérica y los Urales, vinculado a una etapa cronológica que va del año 30.000 a.n.e. hasta el año 10.000 a.n.e. aproximadamente, correspondiendo su momento de mayor vigencia quizás al arco entre los años 18.000 y 12.000 a.n.e.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Momentos paleomusicales

                   


                                               


Hace unos quince años Robert Bittlestone, por entonces presidente de una importante consultora del Reino Unido llamada Metapraxis, hizo un viaje a Grecia. Allí visitó entre otras zonas la actual isla de Ítaca, al noreste de Cefalonia. Robert, pese a trabajar de asesor financiero, en realidad había estudiado Lenguas Clásicas en la Universidad y era un gran conocedor de la Odisea. Por ello le llamó la atención el comprobar que la isla con ese nombre no se parece en nada a la descripción que Homero nos dejó respecto a la patria del taimado Odiseo (más conocido por su nombre latino: Ulises).

A su regreso del viaje en cuestión, durante las horas muertas en su despacho, Robert se dedicó a buscar a su manera la “auténtica” Ítaca trasteando en su ordenador con diversos programas como este, en su mayor parte encaminados al visionado de fotos por satélite, todo ello de cara a encontrar en las islas de la zona un entorno que se asemejase a las breves descripciones -de la geografía de Ítaca- que desgrana el texto de Homero.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Hay método en mi locura


En España se ha asumido el modelo del pícaro cuando el pícaro es un delincuente que lo que tiene que hacer es estar entre barrotes, en cambio aquí en España el pícaro es visto como un héroe primero en la literatura y luego en la sociedad. Eso crea el país con mayor número de sinvergüenzas por metro cuadrado del mundo, después de Italia, otro país que también cogió, llevado por los españoles [durante su ocupación de la región en la época imperial], el modelo de la picaresca.

Fernando Sánchez Dragó se explayaba así en una entrevista con Jesús Quintero.


                                         



Se suele citar al dichoso “Hombre de Piltdown”, pero en realidad el juego de las imposturas y estafas académicas empezó mucho antes. Quizás cuando, a principios del s.XVIII, el francés George Psalmanazar afirmó que él era el primer nativo de la isla de Formosa en viajar a Europa. Por entonces a nadie le extrañó esa afirmación, pese a que era rubio y tenía los ojos azules, así que no tuvo problemas para difundir una Memoria Histórica y Geográfica de Formosa llena de sus fantasías donde aseguraba, por ejemplo, que los hombres de su patria tenían derecho a comerse a sus esposas si éstas les eran infieles. Además también redactó un análisis lingüístico del supuesto alfabeto de Formosa respaldado por la Universidad de Oxford y la Royal Society (el equivalente a una Academia de ciencias de la época) con lo que el engaño solo fue descubierto cuando George se aburrió de representar su papel y confesó sus mentiras. Pero claro, a ese respecto hay que tener en cuenta que George no era español.

   Sí lo era en cambio Juan Amat, un dentista y relojero murciano que allá por 1870 se reinventó asimismo como arqueólogo y se dedicó durante años a falsificar estatuillas de arte ibero las cuales vendía después a un abogado, Juan de Dios de la Rada quien a su vez, en parte gracias a la colección que acumuló comprándole piezas a Juan Amat, acabaría pasando a formar parte de la Real Academia de la Historia e incluso fue nombrado director del Museo Arqueológico Nacional. Pasaron décadas hasta que se descubrió el engaño, aunque nunca llegó a quedar totalmente claro si determinadas piezas de supuesto arte ibero descubiertas a finales del s. XIX eran verdaderas, falsas, o piezas auténticas luego modificadas por Amat para darles más "misterio". Y sin embargo hoy podemos decir que Amat fue apenas el pionero de una larga tradición de picaresca patria que llega a la actualidad en el campo de la investigación "arqueológica". 

miércoles, 13 de mayo de 2015

En busca del Urheimat


Avis, jasmin varnā na ā ast, dadarka akvams, tam, vāgham garum vaghantam, tam, bhāram magham, tam, manum āku bharantam. Avis akvabhjams ā vavakat: kard aghnutai mai vidanti manum akvams agantam. Akvāsas ā vavakant: krudhi avai, kard aghnutai vividvant-svas; manus patis varnām avisāms karnauti svabhjam gharmam vastram avibhjams ka varnā na asti. Tat kukruvants avis agram ā bhuga.

August Schleicher, Avis akvāsas ka.
  

  


Esas aparentemente incomprensibles frases con las que abro la entrada de hoy pertenecen a la llamada “fábula de Schleicher” o de “la oveja y los caballos” redactada en 1868 por un oscuro lingüista alemán de nombre August Schleicher.

El trabajo de su vida fue realizar comparaciones entre la gramática de las diversas lenguas indoeuropeas conocidas para, a través de ello, intentar reconstruir la posible fuente primitiva de todos esos idiomas: una hipotética lengua protoindoeuropea unificada de la que se habría perdido todo rastro hace miles de años. Esa lengua se ha convertido desde entonces en el Santo Grial de los paleolingüistas en tanto que constituye un manantial del que de una forma u otra fueron surgiendo gran parte de los idiomas que luego se esparcieron por el planeta, primero a lo largo de Europa y Asia y luego por el continente americano de manos de los colonizadores europeos.

En ese sentido el texto de Schleicher es un formidable ejemplo de especulación ya que intenta reconstruir cómo sonaba y cómo se articulaba un idioma cuyo último hablante murió hace miles de años y del que no existen siquiera textos escritos, todo lo anterior en base a hipótesis sobre cómo debió ser su gramática y su fonética formuladas exclusivamente a través de la lógica y las deducciones retrospectivas. De esa forma Schleicher, tras décadas de estudio de diversos idiomas indoeuropeos emparentados, formuló al final de su vida una reconstrucción teórica de cómo podía ser el supuesto vocabulario primigenio del que se desgajaron todos esos idiomas y luego, a partir de esa conjetura, construyó con él un breve texto de ejemplo, la famosa fábula, donde una oveja esquilada se compadece de unos equinos cargados y con un jinete encima mientras los caballos le contestan que también les duele a ellos cuando ven al amo vestido con ropa tejida con lana de oveja.

Lo interesante de la fábula no es por tanto lo que cuenta, que es una pequeña tontería, de hecho Schleicher podría haber escogido una receta de cocina o un versículo de la Biblia para poner en práctica sus conocimientos, tanto daría. Lo importante es que desde entonces, durante siglo y medio, los mejores lingüistas periódicamente actualizan, corrigen y proponen sus propias “traducciones” al protoindoeuropeo de esa ya mítica charla de la oveja y los caballos, reflejando en la versión final del correspondiente texto los sucesivos descubrimientos o las nuevas hipótesis sobre cómo podría haber sido el vocabulario concreto o la gramática de dicha lengua perdida. Debido a ello la “traducción” de la historia ha ido variando en la medida en que también lo han hecho nuestros conocimientos sobre esa misteriosa lengua. Un ejemplo es ESTA reciente versión propuesta por el lingüista estadounidense Andrew Byrd. Aunque quizás resulte más conocida esta otra que aparece en el film Prometheus al final de una escena en que el androide David (interpretado por Michael Fassbender) es instruido en las sutilezas del protoindoeuropeo. 

                       
  
En otras palabras, la “fábula de Schleicher” es una mera excusa, una narración fija y conocida en cualquier idioma actual a partir de la cual diferentes lingüistas pueden comparar sus hipótesis y hacer pruebas para intentar traducirla, siguiendo sus propias ideas y planteamientos, de cara a especular sobre cómo se articularía el vocabulario y la gramática de una posible lengua paleoindoeuropea. Dicha lengua por su parte tendría como característica destacada el haber sido la fuente de múltiples lenguas conocidas actuales, debiendo por tanto cada nuevo intento de reconstrucción incluir esbozos de los rasgos luego compartidos por todas las lenguas posteriores en el tiempo que se desgajaron de ese tronco y que sí conocemos con mayor detalle.

Pero ¿qué es eso del idioma protoindoeuropeo y por qué es tan importante conocer más sobre él?.

martes, 31 de marzo de 2015

¿Quién maneja mi barca, quién?..


…que a la deriva me lleva…

Remedios Amaya, cantante española, última clasificada en Eurovisión 1983.




La mayoría de países reservan un lugar especial en su memoria para algunas embarcaciones antiguas que resultan emblemáticas porque se han conservado especialmente bien debido a algún azar o simplemente porque evocan en la mentalidad colectiva un determinado hecho o una etapa histórica. Lo que ocurre es que, en ese sentido, el barco más antiguo que ha sobrevivido hasta el presente es el HMS Victory británico, y apenas es de finales del s. XVIII. Para poder observar embarcaciones de fechas anteriores a esas hay que recurrir o bien a la arqueología o bien a la recreación. En el primer caso quizá uno de los ejemplos más paradigmáticos sea el Vasa (el famoso y mastodóntico barco de guerra sueco de comienzos del s. XVII que se hundió en su viaje inaugural y fue sacado a flote a comienzos de los años 60 del siglo pasado).

  

Aunque los suecos tienen la suerte de haber hallado asimismo el pecio de otro gran barco de guerra de época, el Mars, hundido en 1564 (Foto: National Geographic).

      

domingo, 21 de diciembre de 2014

Exodus II: Creative Commons (las bases históricas del mito del Éxodo)


Si un hombre está peleándose con su hermano y la mujer de uno de ellos se acerca y, para librar a su marido de los golpes del otro, alarga la mano y agarra a éste por sus partes, tú le cortarás a ella la mano sin piedad.

Deuteronomio 25:11-12


Quiero oír de tu boca que eres y siempre has sido un falso profeta y que Dios es una superstición.

Daniel Day Lewis, “There will be blood”


    


Bien, hoy intentaré analizar en profundidad el mito del Éxodo, sus raíces literarias e históricas y su estructura interna, así como la posible función ideológica que desempeñó en su origen. Como siempre, eso supondrá un viaje largo y complejo hacia el pasado. Vamos con ello. 

domingo, 26 de octubre de 2014

La verdad está ahí debajo


Verás, hemos estado investigándolo en plan Copérnico, cuando tenemos que ponernos en plan Galileo con este cabrón, ¿me pillas?. 

El detective Holder expresa este curioso razonamiento en el sexto capítulo de la tercera temporada de “The Killing”



En los años 80, mientras se sumergía cerca de Marsella, un buzo aficionado llamado Henri Cosquer encontró  la entrada de una cueva submarina próxima a la costa. La entrada a esa caverna se ubicaba a casi 40 metros bajo el agua pero resultó que en su interior había más de 100 pinturas rupestres realizadas entre los años 25.000 y 17.000 antes de nuestra era.

La Prehistoria aún es para nosotros en cierta forma un océano de dudas abocado a un desierto de respuestas. Pero desde hace unos años surge la posibilidad de que algunas respuestas a la imposible dicotomía anterior se encuentren desde siempre ante nuestras narices, precisamente en los mares y océanos, o más concretamente… bajo ellos.

lunes, 16 de junio de 2014

Primary colors


Un cuerpo hermoso, en consecuencia, es tanto más hermoso cuanto más blanco es.




En una entrada anterior vimos lo inasibles que resultan para nosotros diversos aspectos del pasado remoto, así como algunos ejemplos de la pretenciosidad de nuestros esfuerzos a la hora de recrear dicho pasado. Hoy vamos a centrarnos en el color.

jueves, 15 de mayo de 2014

Apocalypto



Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.
                      
                         Rabindranath Tagore





 Hoy voy a hablar de algunas cuestiones muy generales relativas al mundo mesoamericano precolombino, su periodización, sus características, así como la historia de su (re)descubrimiento por parte de la cultura occidental y el desciframiento de la escritura maya.