Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de
los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes
bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a construir otras
tantas?
Bertolt Brecht, “Historias de almanaque”
Seamos sinceros, los
destinos más emblemáticos del turismo cultural a lo largo del planeta frecuentemente lo son no solo por su intrínseco valor histórico (el cual se les
presupone) sino también por encontrarse en lugares adecuadamente cercanos a
núcleos urbanos y redes de comunicaciones más o menos modernas (aunque sea en
el seno de países poco desarrollados) todo lo cual permite acercar grandes grupos de turistas hasta las proximidades de forma segura y cómoda.
La mayor parte del
gran patrimonio histórico conocido con el tiempo ha ido amoldándose a estos
requisitos, o en todo caso ha influido en la construcción de alojamientos y
carreteras en su proximidad. Fijaros si no en la transformación del entorno próximo a las pirámides de Guiza entre comienzos del s. XX y la actualidad (la zona ha sido casi engullida como un barrio periférico de El Cairo).
Pero no siempre esas
condiciones se cumplen. Afortunadamente por todo el mundo sobreviven todavía algunos restos del pasado mayormente desconocidos para el gran público debido a
que han sido descubiertos en épocas recientes, o se encuentran en lugares
adecuadamente aislados de los circuitos turísticos tradicionales, en medio de selvas, montañas mal comunicadas, o bien en
zonas de conflicto. Por ejemplo, es mucho más fácil contemplar pinturas
rupestres en la cornisa cantábrica o el Sur de Francia que desplazarse a la
amazonía colombiana donde en la sierra de Chiribiquete se han encontrado más de
30 murales con dibujos y pictogramas que en algunos casos se remontan a hace
más de 15.000 años de antigüedad. También es más cómodo visitar restos romanos en
Italia o España que viajar a examinar las por demás
espléndidas ruinas de Leptis Magna en Libia u otros excelentes restos dispersos
por Argelia. De la misma forma resulta mucho más sencillo darse una vuelta por el
románico catalán o visitando catedrales en Francia que inspeccionando los
igualmente interesantísimos templos medievales de Georgia (foto de más abajo), Armenia, Moldavia, Kosovo,
o el Monasterio de Santa Caterina en pleno desierto del Sinaí.