lunes, 23 de marzo de 2020

La guerra de dos mundos


El universo es un lugar hostil. Tú piensas que la naturaleza es una película Disney, pero la naturaleza es un asesino, amigo, es una puta. Las veinticuatro horas del día ahí fuera cada paso que das es una apuesta contra la muerte, si no te golpea un rayo hoy, es un terremoto mañana, o alguna epidemia. En cualquier momento puedes acabar en el extremo equivocado de la cadena alimenticia (…) La vida es sucia, brutal y corta.

Adam en “Northern Exposure” 5ª temporada, episodio 14.





Hoy para empezar voy a proponeros un pequeño juego. Tenéis que imaginar lo siguiente: dentro de unos años la existencia de vida extraterrestre se revela ante nuestros ojos de la peor forma posible. Un pequeño contingente de alienígenas de forma humanoide muy similar a la nuestra pero procedentes de más allá de la Vía Láctea desembarca por sorpresa en el planeta Tierra desde un reducido grupo de naves espaciales. Al inicio sus intenciones no están claras pero de forma progresiva se hace evidente que su propósito es la conquista total. Asimismo poco después de su llegada se desata en todo el planeta una epidemia global, un coronavirus, pero a diferencia de la situación actual -con tasas de mortalidad “apenas” entre el 1 y el 4%, solo más altas en el caso de los ancianos-, esa nueva pandemia tiene una mortalidad más de veinte (si, he dicho VEINTE) veces superior a la actual. Y de alguna manera los alienígenas son inmunes a sus efectos. Tu marido/tu esposa ha muerto, también tus padres, tus hijos están enfermos y probablemente, pese a todos tus esfuerzos, van a morir ante tus ojos durante los próximos días, los médicos y científicos se muestran impotentes para explicar lo que ocurre, tus plegarias tampoco tienen efecto, existe una gran confusión, la mayor parte de los líderes políticos y sociales de tu país han muerto, así como la mayor parte de tus conciudadanos. Mi pregunta es ¿te quedarían fuerzas para luchar?

Independientemente de tu respuesta a esa pregunta puedo decir que este es el momento perfecto para que te cuente una historia. Esta vez una historia real. Es una historia que ya conoces porque te la han contado o la has leído un montón de veces. Pero mi hipótesis es que no prestaste suficiente atención a los detalles realmente importantes. Desgraciadamentete, debido a la situación excepcional que estamos padeciendo ahora, yo tengo algo de tiempo para escribir, tal vez vosotros los tenéis para leer y, sobre todo, estáis preparados para entender de verdad lo que quiero explicaros hoy. Es algo muy simple. Algo que, como he dicho, ya se sabe, referido en concreto a la conquista de América a inicios del s. XVI. Pero es algo que, pese a todo, no se ha comprendido ni interiorizado de forma plena.

sábado, 21 de marzo de 2020

Kingdom


Tú trabajas con el entretenimiento. Te voy a contar una cosa. Durante la depresión de los años 30 en los EE.UU. con las calles llenas de mendigos que no tenían donde caerse muertos ¿sabes qué cola era más grande que la cola del pan?... La del cine. Es sencillo cuanto peor es la realidad más se necesita de la fantasía.
El negocio” (serie sobre la prostitución en Sao Paulo), capítulo primero.





   En medio de esta pandemia global en que nos encontramos, y siguiendo con mi recomendación periódica de bizarradas cinematográficas con las que matar el tiempo, hoy vengo a recomendaros una serie surcoreana bastante peculiar y que puede serviros para unir la temática de las epidemias con la reciente moda de ver producciones coreanas. Os explico.

Que yo sepa fue en 2018 con la película Rampant cuando se inauguró una especie de subgenero muy curioso nacido de una mezcla desde luego bastante original. Se trataba de coger una serie de clichés hasta ese momento puramente occidentales y pertenecientes a la temática del “apocalipsis zombie” para trasladarlos a un escenario novedoso, en concreto al pasado histórico coreano. Es así como gracias a dicha mezcla pudimos asistir por primera vez a una lucha entre “infectados” y espadachines de la dinastía Joseon coreana de Época Moderna. Curiosa combinación que permitía acompañar el desarrollo de la acción con un vestuario y unos decorados cuanto menos peculiares e inhabituales respecto a lo que estamos acostumbrados por ejemplo en las producciones anglosajonas, las cuales normalmente prefieren situar ese tipo de historias en un ambiente postapocalíptico contemporáneo.

Muy poco después, tras el relativo éxito de dicho film, se produjo una serie, Kingdom, que ya ha sido todo un fenómeno en la plataforma Netflix y acaba de estrenar su segunda temporada.

En base a dicha excusa voy a reorganizar antiguos materiales del blog. De tal manera procedo a separar materiales de un hilo que dediqué hace unos cuantos años a una historia ubicada en Corea pero que, visto con los ojos de hoy, creo que resultaba demasiado denso. De esa forma voy a crear este nuevo hilo más breve (precisamente este) dedicado específicamente a compartir algunas fotografías históricas de la Corea preindustrial previa a la ocupación japonesa. Hablamos fundamentalmente de finales del s. XIX. Me parece un material interesante que puede agradar a los fanáticos de la serie que menciono (como es mi caso) de cara a valorar la calidad de la reconstrucción del período que se hace en las producciones de época coreanas (muy numerosas últimamente en los canales de cable incluso al margen de los dos casos que he citado).

jueves, 13 de febrero de 2020

The Sleepers


- Recuerdas lo que dijo Graham Greene, ¿verdad?
- ¿Sobre qué?
- Los servicios secretos. Que son la única medida real de la salud política de una nación, la única manifestación real de su subconsciente.

Dar Adal y Saul conversan en la serie "Homeland", 6x12, “América first”.





Como algunos de los seguidores más fieles de esta página sabréis de vez en cuando hago recomendaciones sobre películas y series, pero raramente las convierto en entradas aquí sino que las subo directamente a la página de Facebook asociada al blog. No obstante hoy voy a hacer una excepción por dos motivos. Por un lado, hace bastante que no escribo nada y creo que ya va siendo hora de producir algo de contenido nuevo. Por otro lado pienso que la serie que hoy os voy a recomendar merece realmente una atención especial.

Vamos por partes. Siguiendo la estela del éxito (totalmente merecido) de Chernobyl durante los últimos meses los grandes canales de cable estadounidenses han estrenado (o en algunos casos rescatado) diversas películas para televisión y miniseries que tienen en común tramas ambientadas en la Europa del Este durante el período soviético, buena parte de ellas, por ejemplo Deutschland 83, producidas en países europeos donde ese período sigue resultando interesante.

domingo, 13 de octubre de 2019

I Caravaggisti


La realidad es aquello que no desaparece cuando dejas de creer en ella.

Philip K. Dick




Lo explico rápido. Cuando pensamos en el Arte Barroco europeo uno de los dos o o tres artistas que nos viene inmediatamente a la cabeza es Michelangelo Merisi (1570-1610) más conocido como Caravaggio, sobrenombre tomado de la villa del Norte de Italia en la que creció.

Desde luego Caravaggio fue muy famoso en vida y por ello sería lógico pensar, habida cuenta de la importancia que le otorgan en la actualidad los manuales de Arte, que continuase siéndolo inmediatamente después de su muerte, durante las décadas en las que el estilo pictórico que ayudó a eclosionar se convirtió en el canon dominante en el Arte europeo. 

        Sin embargo no fue exactamente así.

domingo, 6 de octubre de 2019

Antes de Facebook


Te contaré un secreto, algo que no se enseña en tu templo: los dioses nos envidian. Nos envidian porque somos mortales, porque cada instante nuestro podría ser el último. Todo es más hermoso porque hay un final. Nunca serás más hermosa de lo que eres ahora, nunca volveremos a estar aquí.

Brad Pitt en “Troya”




Hace tiempo que os tengo abandonados, pero no desesperéis, el blog no va a desaparecer, simplemente al depender de una única persona la publicación de entradas sufre los altibajos que toda común y vulgar vida humana experimenta. Tal es así que, si lo pensáis, este período de vacas flacas que ha atravesado el blog tarde o temprano tenía que ocurrir. Era inevitable. Fueron casi cinco años y medio (un día de estos tengo que organizar una especie de aniversario del blog) primero publicando una entrada casi cada semana y luego una entrada cada mes. Algunas de ellas bastante notables, lo digo con orgullo, así que ya tocaba un descanso que en este caso ni siquiera ha sido descanso porque el silencio se ha debido más bien al exceso de trabajo que a la ausencia del mismo. Es la impertinencia de tener que luchar en esa jungla que es la vida para hacerse con los recursos suficientes para comer cada día y pagar las facturas. Tal fastidio resulta inevitable pero poco a poco hace mella en la capacidad creativa e incluso en el ansia de ejercer tal cosa. A fin de cuentas la más poderosa censura de la historia siempre ha sido la vulgar obligación de tener que ganarse la vida para, solo así, luego poder disfrutar durante unos instantes del funesto vicio de pensar. 

Dicho lo anterior a modo de liviana disculpa os informo que para mi regreso voy a escoger algo fácil, un clásico hilo de fotos antiguas que tanto me gustan a mí pero no tanto a vosotros, lo se. En todo caso intentad disfrutar de esta pequeña recopilación de hoy hasta que nuevas entradas permitan recuperar el ritmo a la página, esperemos que sin necesidad de esperar otros casi cuatro meses.

martes, 18 de junio de 2019

El derecho a la memoria


    Donde es un deber adorar al sol es bastante seguro que sea un crimen investigar las leyes del calor.

John Morley




Las nuevas leyes de protección de datos y "derecho al olvido" (reconocido en una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE en 2014 con el objetivo inicial de evitar la difusión de información personal a través de Internet) han tenido interesantes derivaciones en los últimos años. Por ejemplo el año pasado en España el Tribunal Constitucional extendió el derecho al olvido digital a las hemerotecas de los periódicos. El razonamiento de base fue que ese derecho al olvido implica limitar la difusión de datos personales cuando supuestamente ya no tienen relevancia ni interés público y pueden lesionar los derechos de los individuos, aunque la publicación original fuese legítima y veraz.

Como siempre lo que en el campo legal empiezan siendo derechos inalienables para todos luego, en el caso de aquellos que tienen más dinero, tiempo y abogados, se convierten en una oportunidad para obtener ventajas retorciendo la interpretación de tales derechos. ¿Hay noticias de hace 20 años que relacionan su nombre con tráfico de drogas o con una imprudencia temeraria de su empresa? movilice a sus abogados para que en base a la protección de datos y al derecho al olvido una vez cumplida la sentencia los buscadores de Internet y luego las propias hemerotecas de los periódicos tengan que borrar su nombre y así nadie pueda acceder fácilmente a esa información aunque fuese en origen verídica. Lo que nos lleva a preguntarnos si existen individuos que no se merecen tener que convivir al menos con una mala reputación. 

jueves, 6 de junio de 2019

La democracia es un gran invento


Intenté hacer las cosas bien, fui al otro lado y ¿sabes qué aprendí?, que el juego está amañado, no está hecho para gente como nosotros.

"Snowfall", primer capítulo.




Hoy toca entrada cortita y al pie, de las que os gustan. Empezaré por comentar algunas impresiones personales que son simplemente eso, opiniones muy subjetivas dependientes de mis experiencias en la vida, para pasar luego al campo de los hechos objetivos.

Quiero de esa forma comenzar hablando de las embajadas de España en el exterior. En ese sentido, como algunos que de los lectores más habituales del blog ya sabéis, yo resido actualmente en un país que podríamos incluir en la categoría de "exótico-sin pasarse", un país pequeño, pero que está dentro de la Unión Europea, no en Asia Central o el África Subsahariana. En base a ello, vuelvo a insistir una vez más, voy a hablar desde un punto de vista completamente personal y por tanto mediatizado por mis experiencias particulares, las cuales pueden ser muy diferentes en el caso de otra persona que vive en otro país.

domingo, 5 de mayo de 2019

El hombre y los tanques


Out of the night that covers me,
black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
for my unconquerable soul.
(…)
It matters not how strait the gate,
how charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.

William Ernest Henley, Invictus



Esta imagen que podéis ver más arriba pertenece a un rincón de Minsk en la actualidad y encabeza la entrada de hoy porque, si lo pensáis bien, cuenta la historia del mundo en el último cuarto de siglo. En todo caso no importa demasiado si no entendéis exactamente qué quiero decir, porque hoy voy a hablar de otra fotografía mucho más conocida, perteneciente a uno de los momentos en que empezó todo. 

domingo, 24 de marzo de 2019

Algo huele a podrido ahí dentro (y el olor empieza a ser insoportable)


Para mí dios siempre fue como algo que el hombre inventó para sentirse menos solo. Y ahora estoy más solo que nunca y en lugar de desear a dios estoy rezando para que no exista... Porque si existe, vivo o muerto, no habrá paz para mí, mis pecados me perseguirán más allá de la tumba.

      Kai Proctor en "Banshee" (episodio nueve de la segunda temporada)




En el mundo todos los días se publican miles, tal vez millones, de libros y artículos. Pero pocos de ellos sirven realmente para darte una nueva perspectiva de la realidad como es el caso del libro, cuya portada podéis ver más arriba, publicado por el escritor y periodista francés Frédéric Martel, gay especializado precisamente en temática gay. Claro está muchas veces lo relevante es también incómodo, así pues, de cara a contextualizar lo que plantea Martel y de paso entender mejor la importancia de su libro, empecemos por el contexto.

jueves, 24 de enero de 2019

La ciudad del lobo de hierro



El dulce sol asciende, despierta al universo,
y ríe al destruir el trabajo invernal.
Se esfuman las industrias de la gélida estación 
y la nieve, evaporada, en nada se convierte. 
Los aires acarician y dan vida a los campos, 
reclaman las hierbitas del mundo de los muertos.
Arbustos y pinares a despertar se aprestan, 
y colinas y valles se despojan de blancas vestiduras.

Kristijonas Donelaitis, Metai (Las estaciones del año)



Hace tiempo que no creo un hilo de fotos. Así que hoy toca uno. El tema va a ser la ciudad de Vilnius (actual capital de Lituania) en el tránsito entre el s. XIX y el s. XX. Un período que ya sabéis que me interesa especialmente (no tanto a vosotros pero hoy me tendréis que perdonar).

De cara a poder imaginarnos como eran en aquella época las principales urbes de los actuales países bálticos no contamos con demasiado material. Como ocurre casi siempre. Y en este caso tal handicap es importante porque se trata de países pequeños, más “polis” que verdaderos Estados, en el sentido de que sus hermosas capitales (Vilnius, Riga y Tallin) aglutinan buena parte de la población y las infraestructuras nacionales. No siempre fue así, pero tras consolidarse a lo largo del s. XX el inevitable éxodo del campo a las ciudades, característico de época contemporánea, es en los núcleos urbanos donde se ubica el epicentro de todas las transformaciones económicas, sociales, culturales y políticas relevantes. Y de ahí a su vez el que encontrar imágenes a través de las cuales visualizar el proceso me parezca muy interesante.