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Son ciertamente los mismos dioses quienes te enseñan a ser grandílocuo y a arengar
con audacia, más no quiera el Cronión que llegues a ser rey como te corresponde
por el linaje de tu padre.
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¿Te enojarás acaso por lo que voy a decir? Es verdad que me gustaría serlo, si
Zeus me lo concediera. ¿Crees por ventura que el reinar sea la peor desgracia para
los hombres? No es malo ser rey, porque su casa se enriquece pronto y su
persona se ve más honrada.
[Antínoo, hijo de Eupites, y Telémaco,
hijo de Odiseo, discuten con estas palabras en el Canto I de la Odisea].
Ramsés II, faraón
de Egipto, vivió desde el año 1303 antes de nuestra era hasta el 1213
aproximadamente. De esos noventa años nada menos que sesenta y seis los pasó
ejerciendo de faraón y gobernando el país del Nilo, sin duda un hecho excepcional y positivo a corto plazo pues la continuidad en el poder del mismo monarca
durante mucho tiempo permitió a Egipto vivir un largo período de estabilidad. Sin
embargo, contra lo que se pueda pensar, a medio plazo tanta longevidad acabó resultando
contraproducente.