Aprovechando las fechas estivales hoy vamos a viajar a las islas Baleares y de cara a ello, en
consonancia con el tono depresivo y pesimista de este blog, me centraré en
contaros una historia que tiene como protagonista destacada a la muerte. A fin
de cuentas en esas islas se acumulan los casos de gente que se ha muerto de
forma muy rara sin que a nadie le importase ni le llamase particularmente la
atención en su momento; y no me refiero solamente a las típicas muertes
estivales por balconing de jóvenes
turistas borrachos.
Bien, tenemos un estado cuasicomunista, con mujeres armadas y
lleno de judíos, bueno lleno del todo no, no olvidemos que también hay árabes.
Mad Men,
“Babilonia”.
En este blog había
dedicado anteriormente una entrada al mundo islámico de finales del s. XIX a los ojos de los primeros fotógrafos europeos. A lo largo de la misma, al
referirme a esos pioneros de la fotografía que reflejaron la realidad del Oriente
Próximo decimonónico, dejé en el tintero sin mencionarlo a un fotógrafo en concreto.
Félix Bonfils
fue un fotógrafo francés nacido en 1831 que en 1867 se mudó a Beirut, en el Líbano,
junto a su hijo Adrien y su esposa Marie-Lydie Cabanis. Allí
abrieron un estudio fotográfico llamado Maison
Bonfils que una década después cambió su nombre a Bonfils et Cie.
Ese negocio familiar gozó de un gran
éxito por diversas razones. Por ejemplo, Félix se hizo pasar entre los
lugareños por un descendiente lejano de un emperador de
Abisinia llamado Teodoro, de esa forma consiguió libertad para desplazarse por la zona y no ser molestado mientras tomaba imágenes de las gentes de la región. Gracias a ello, fundamentalmente durante los años 70 del s. XIX,
logró acumular más de 10.000 fotografías de Líbano, Egipto, Palestina, Siria y
también de Estambul o de algunas ciudades de Grecia.
- Me gusta cuando dice cosas como que la
homosexualidad es abominable.
- Yo no digo que la homosexualidad sea
abominable señor presidente, lo dice la Biblia.
- Cierto, el Levítico.
- Dieciocho, veintidós.
- Capítulo y versículo... Quiero hacerle un par
de preguntas aprovechando que está aquí. Me interesaría vender a mi hija como
esclava, tal como aprueba el Éxodo 21-7. Está en segundo año de carrera y habla
italiano fluidamente. ¿Cuál cree que sería un buen precio?. Mientras se lo
piensa me gustaría hacerle otra pregunta. Mi jefe de gabinete Leo McGarry
insiste en trabajar el domingo. El Éxodo dice que quien trabaje el séptimo día
debe morir, ¿estoy moralmente obligado a matarle yo mismo o debo llamar a la
policía?. Ahora otra muy importante, porque hay muchos fanáticos del deporte en
la ciudad. Tocar la piel de un cerdo muerto lo convierte a uno en impuro,
Levítico 11-7. Si prometen llevar guantes ¿pueden los jugadores del Washington
Redskins seguir jugando al fútbol?. ¿Cree usted que todo el pueblo debe
reunirse para apedrear a mi hermano John por plantar diferentes cosechas una al
lado de la otra?. ¿Tengo que quemar a mi madre en una reunión familiar por
llevar vestidos hechos de dos hilos diferentes?...
Fragmento del capítulo "Elecciones legislativas" de la serie El ala oeste de la Casa Blanca.
Hace unos días el Tribunal
Supremo de los EE.UU. declaró ilegales las leyes que aun existían en catorce
Estados prohibiendo casarse a personas del mismo sexo, gracias a ello el matrimonio homosexual se consolida como un
derecho garantizadopor la
Constitución para todos los ciudadanos estadounidenses. En la mismísima California, la cuna del movimiento gay en el
país, se había votado en 2008 (así como en muchos otros estados) la llamada
Proposición 8 –puesta sobre el tapete por el lobby mormón- y que negaba esa
posibilidad de matrimonio entre homosexuales (aunque no las uniones civiles). Incluso hace algunos
meses en el Estado de Indiana se aprobó una normativa que abría la puerta a que
comercios y empresas se negasen a atender a personas homosexuales amparándose
en que eso podría atentar contra la libertad religiosa de los empleados en cuestión. Uno de los últimos
episodios de la reciente temporada de la excelente The good wife en parte giraba en torno a ello. Sin embargo lo que cogió por sorpresa a los sectores conservadores que ampararon este último cambio legal fue la
reacción social que desencadenó. Así, gracias a ella, lo que empezó como
un intento de restringir los derechos y la visibilidad de la comunidad
homosexual ha desembocado justo en lo contrario, tras la reciente decisión del Tribunal Supremo.
Por tanto no cabe duda de
que todo esto que últimamente ha ocurrido en los USA, al respecto de la igualación de derechos de la comunidad gay con el resto de la población, resulta no solo un símbolo sino también una metáfora que resume muy
bien el proceso de tira y afloja, y en última instancia de cambio social respecto a esas cuestiones, que se ha producido en buena parte del mundo desarrollado durante las últimas décadas.
Escúchame Truman... Ahí fuera no hay más verdad que la que hay en
el mundo que he creado para ti.
Ed Harris en “El
Show de Truman”
Durante los últimos meses se ha producido bastante revuelo mediático en torno a la amenaza que el Estado Islámico supone para el Patrimonio
Histórico de algunas zonas en Oriente Medio. En base a ello me he decidido a
realizar una entrada sobre un tema que ya he tratado con anterioridad en este
blog y sobre el que en su momento prometí volver a hablar.
Básicamente voy a dedicarme a poner en contexto (que no minimizar) la
relativa amenaza que los radicales islámicos suponen para el Patrimonio
Histórico del planeta, en la medida en que durante el último siglo y medio los
principales agentes de destrucción del patrimonio han sido otros.
El debate sobre la estructura del interior de nuestro planeta comenzó a
darse a gran escala durante el s. XIX, aunque por entonces todavía en torno a
bases científicas muy precarias. Baste como ejemplo de ello la Tierra hueca
propuesta en 1864 por Julio Verne en su exitosa novela “Viaje al centro de la
Tierra”. Sin embargo a finales de ese siglo y durante la primera mitad del s.
XX los investigadores académicos ya empezaron a elaborar modelos teóricos cada vez
más aquilatados. A ese respecto y siguiendo con la peculiar relación entre las
mujeres y las Ciencias de la Tierra (de la cual ya hablé en una entrada anterior), en 1936 una danesa, Inge Lehmann, planteó que en el centro de la
Tierra existe una parte sólida dentro de otra líquida, rompiendo así definitivamente
con la interpretación del planeta como una esfera compacta, que hasta ese momento
parecía la más lógica. A partir de ahí en las últimas décadas la revolución informática está
permitiendo analizar ingentes cantidades de datos en torno a modelos
matemáticos cada vez más elaborados, lo cual ha derivado a su vez en que la imagen que se
tiene sobre el interior del planeta se esté volviendo cada vez más compleja y
sofisticada.
Intenté establecer un negocio recogiendo
fósiles en Lyme Regis pero no funcionó. Demasiado lluvioso.
(Jonathan Strange and Mr. Norrell,
The Friends of English Magic).
En ciencia en ocasiones se conocen como “bellas durmientes” aquellos
trabajos donde se manejan conceptos adelantados a su época pero que, por lo que
sea, pasan desapercibidos en un primer momento, siendo apreciados en su
verdadero valor solo al cabo de unos cuantos años.
Mary Anning nació en 1799 en una pequeña población del Sur
de Inglaterra llamada Lyme Regis. Su padre era carpintero y consiguientemente
Mary recibió una educación muy básica. En general su infancia fue dura debido a
la pobreza, a que la familia no era bien vista en la zona y a que en la región
abundaban las epidemias de viruela y rubeola. De hecho Mary tuvo nueve hermanos
de los que solo uno, Joseph, sobrevivió a la infancia. Por si fuese poco,
cuando Mary tenía once años también falleció su padre, el cabeza de familia, por lo que
ella tuvo que ponerse a trabajar para ayudar a mantenerse a su madre y su
hermano.
Sin embargo lo peculiar del caso es la forma de trabajo que escogió. En
vez de emplearse como criada o prostituirse (como era habitual durante aquel tiempo en el caso de mujeres en situación parecida), Mary Anning con la ayuda de su hermano Joseph
desarrolló una profesión por entonces, digamos, novedosa.
La labor de un buen pastor consiste en esquilar a las ovejas, no en
despellejarlas.
Frase atribuida a
Tiberio, emperador romano.
Hace unas semanas Antonio Garrido
resultó ganador del XX Premio de Novela Fernando Laracon una obra tituladaEl último paraíso. Leyendo la
noticia en prensa me llamó la atención la sinopsis de dicha obra que se hizo
pública al día siguiente: el argumento se centra en determinados hechos
históricos, como la emigración de norteamericanos que se produjo a partir de
1930 a una Unión Soviética en pleno desarrollo gracias al éxito de sus primeros
planes quinquenales.
Tras leer dicho resumen me
dije, esto me suena. Tras pensarlo me vino por fin a la cabeza el libro The Forsaken: An American Tragedy in Stalin’s Russia, publicado hará
seis o siete años. Su autor fue Tim
Tzouliadis, un periodista de
origen griego asentado en Inglaterra y especialista en documentales para
televisión. Y como funciono un poco
por impulsos, pese a todos los temas que tengo pendientes de cara al blog, os voy a hablar muy brevemente de la temática tratada por
dicho libro.
Pongámonos en contexto. Tras
el crack del 29 y durante los años siguientes, los de la Gran Depresión, sin
duda la época de mayor crisis económica y social en la historia de dicho país,
algunos miles de estadounidenses (la cifra exacta de emigrantes no está clara,
digamos que en torno a 10.000-15.000 podría ser una aproximación válida),
normalmente obreros en paro y simpatizantes comunistas de diverso tipo, llegaron a emigrar a la
Rusia soviética. Esto puede parecer sorprendente visto desde la perspectiva
actual, pero hay que tener en cuenta que se trataba de una época donde el nivel de confrontación con dicho país todavía no había alcanzado las cotas a las que se llegó décadas más adelante, durante la Guerra fría. Además de que por
entonces no se conocían bien los excesos autoritarios cometidos por el
régimen comunista en la URSS, entre otras cosas porque buena parte de los mismos estaban por llegar.
En
ese sentido lo interesante del relato que va desgranando Tzouliadis es apreciar
a través de la historia del contingente de americanos (hubo también grupos de
ciudadanos de otros países que pasaron por lo mismo, pero quizás no llaman
tanto la atención) el desencanto en el que progresivamente cayeron esos hombres que habían viajado a la URSS esperando encontrar un paraíso. Todo lo anterior en paralelo al giro represivo que se produjo en dicho país comunista precisamente durante
aquellos años. En realidad la práctica totalidad del contingente de emigrados
yanquis acabó con el tiempo desapareciendo durante las purgas estalinistas o
tras su paso por los gulags, constituyendo un “éxodo
olvidado” en tanto que su destino se convirtió posteriormente en una memoria
incómoda tanto para la URSS como los propios EE.UU. debido a las implicaciones
diplomáticas.
Hoy toca otro hilo sobre fotografía histórica en color, una de mis
grandes obsesiones. En concreto os voy a hablar de algo grande, muy grande: el
fabuloso y casi desconocido archivo de Albert Kahn.
Avis, jasmin varnā na ā ast,
dadarka akvams, tam, vāgham garum vaghantam, tam, bhāram magham, tam, manum āku
bharantam. Avis akvabhjams ā vavakat: kard aghnutai mai vidanti
manum akvams agantam. Akvāsas ā vavakant: krudhi avai, kard aghnutai
vividvant-svas; manus patis varnām avisāms karnauti svabhjam gharmam vastram
avibhjams ka varnā na asti. Tat kukruvants avis agram ā bhuga.
August Schleicher, Avis akvāsas ka.
Esas aparentemente incomprensibles frases con las que abro la entrada de hoy pertenecen a la
llamada “fábula de Schleicher” o de “la oveja y los caballos” redactada en 1868
por un oscuro lingüista alemán de nombre August Schleicher.
El trabajo de su vida fue
realizar comparaciones entre la gramática de las diversas lenguas indoeuropeas
conocidas para, a través de ello, intentar reconstruir la posible fuente
primitiva de todos esos idiomas: una hipotética lengua protoindoeuropea
unificada de la que se habría perdido todo rastro hace miles de años. Esa lengua se ha convertido desde entonces en el Santo Grial de los paleolingüistas en tanto que constituye un manantial del que de una forma u otra fueron surgiendo gran parte de los idiomas que luego se
esparcieron por el planeta, primero a lo largo de Europa y Asia y luego por el continente
americano de manos de los colonizadores europeos.
En ese sentido el texto de Schleicher es
un formidable ejemplo de especulación ya que intenta reconstruir cómo sonaba y
cómo se articulaba un idioma cuyo último hablante murió hace miles de años y del
que no existen siquiera textos escritos, todo lo anterior en base a hipótesis sobre
cómo debió ser su gramática y su fonética formuladas exclusivamente a través de
la lógica y las deducciones retrospectivas. De esa forma Schleicher, tras
décadas de estudio de diversos idiomas indoeuropeos emparentados, formuló al
final de su vida una reconstrucción teórica de cómo podía ser el supuesto vocabulario primigenio del que se desgajaron todos esos idiomas y luego, a
partir de esa conjetura, construyó con él un breve texto de
ejemplo, la famosa fábula, donde una oveja esquilada se compadece de
unos equinos cargados y con un jinete encima mientras los caballos le contestan
que también les duele a ellos cuando ven al amo vestido con ropa tejida con lana de oveja.
Lo
interesante de la fábula no es por tanto lo que cuenta, que es una pequeña
tontería, de hecho Schleicher podría haber escogido una receta de cocina o un
versículo de la Biblia para poner en práctica sus conocimientos, tanto daría.
Lo importante es que desde entonces, durante siglo y medio, los mejores
lingüistas periódicamente actualizan, corrigen y proponen sus propias
“traducciones” al protoindoeuropeo de esa ya mítica charla de la oveja y los caballos, reflejando en la versión final del correspondiente texto los sucesivos descubrimientos o las nuevas hipótesis sobre cómo podría haber
sido el vocabulario concreto o la gramática de dicha lengua perdida. Debido a ello la “traducción” de la historia ha ido variando en la medida en que también lo han
hecho nuestros conocimientos sobre esa misteriosa lengua. Un ejemplo es ESTA reciente versión propuesta por el lingüista estadounidense Andrew Byrd. Aunque quizás resulte más conocida esta otra que aparece en el film Prometheus al final de una escena en que el androide David (interpretado por Michael Fassbender) es instruido en las sutilezas del protoindoeuropeo.
En otras palabras, la “fábula de Schleicher” es una mera excusa, una
narración fija y conocida en cualquier idioma actual a partir de la cual
diferentes lingüistas pueden comparar sus hipótesis y hacer pruebas para
intentar traducirla, siguiendo sus propias ideas y planteamientos, de cara a especular sobre cómo se
articularía el vocabulario y la gramática de una posible lengua
paleoindoeuropea. Dicha lengua por su parte tendría como característica destacada el haber sido la fuente de múltiples
lenguas conocidas actuales, debiendo por tanto cada nuevo intento de reconstrucción incluir esbozos de los rasgos luego compartidos por todas las lenguas posteriores
en el tiempo que se desgajaron de ese tronco y que sí conocemos con mayor detalle.
Pero ¿qué es eso del idioma protoindoeuropeo y por qué es tan
importante conocer más sobre él?.
Las tragedias de la historia
no surgen del conflicto entre el bien y el mal convencionales. Son más augustas
y más complejas.
Ronald Syme, “La revolución romana”
A lo largo de la historia
humana muchas terribles catástrofes han alcanzado tal entidad que se han hecho merecedoras de una denominación propia (la Shoah hebrea, la Porajmos gitana, el Holodomor
ucraniano, la An Drochshaol irlandesa,
el Seyfo siriaco, etc.). Por ello en el caso del llamado “Genocidio armenio” los
descendientes de los afectados suelen emplear el término Medz Yeghern ("La gran calamidad" o "La gran catástrofe").
Precisamente hace unos días se
conmemoraba el centenario de dicha tragedia por lo que voy a aprovechar para realizar algunas precisiones sobre tan
polémica cuestión, beneficiándome de no verme constreñido por los estrechos límites de espacio a los que han tenido que ajustarse la práctica totalidad de los artículos periodísticos que recientemente
han tocado el tema.