jueves, 9 de junio de 2016

Paisajes y gentes del País del Sol Naciente




En nuestra época la imagen del turista japonés cámara de fotos en mano se ha convertido en un tópico. Pero en realidad el arte de la fotografía en Japón tiene tras de sí una amplia trayectoria.

Según Terry Bennett, Photography in Japan, 1853-1912, la introducción de la fotografía en ese país fue un proceso que se inició en 1848 (con la llegada del primer Daguerrotipo a las islas en un barco procedente de Holanda) y que culminó en 1857 con la primera fotografía tomada con éxito en suelo japonés, en concreto esta imagen de al lado que muestra a Shimazu Nariakira un señor feudal del clan Satsuma. 

   Poco después, en paralelo a la progresiva apertura de Japón al exterior, numerosos fotógrafos extranjeros se establecieron en el archipiélago convirtiendo así a Japón en una avanzadilla de la industria fotográfica en Asia. Me refiero a gente como el suizo Pierre Rossier (1829-1890), quien realizó una corta pero fructífera estancia en Nagasaki entre 1859 y 1860. Y sobre todo Felice Beato (1832-1909), gran amigo y fotógrafo favorito de este blog. Felice llegó a Japón en 1863 tras haber recorrido el Norte de la India y parte de China. En Japón se asentó en Yokohama y allí alcanzó su madurez como artista fotográfico dirigiendo un estudio hasta 1877 aproximadamente. Luego, a partir de ese año, empezó a dejar de lado su actividad como fotógrafo para dedicarse a diversos negocios hasta que finalmente abandonó el país en 1884. Vendió entonces gran parte de su material y de sus negativos, los cuales acabaron en manos del italiano Adolfo Farsari (1841-1898), quien a su vez ejerció de fotógrafo en el país nipón entre 1873 y 1890, asentado también en Yokohama. Además por esas fechas resultó asimismo digna de mención la labor del barón austriaco Raimund von Stillfried (1839-1911), el cual permaneció en Japón entre los años 1870 y 1885 aproximadamente. 

sábado, 28 de mayo de 2016

De cambistas y banqueros


El mundo ya no funciona como creéis, regido desde fortalezas fronterizas, o incluso desde Whitehall. En realidad el mundo se gobierna desde Amberes, desde Florencia, desde Lisboa. Desde donde sea que los barcos mercantes parten hacia el Oeste. No desde los muros de los castillos, sino desde las casas de cuentas, desde las plumas que escriben vuestros pagarés.

(“Wolf Hall”, capítulo tercero)







En una entrada anterior había intentado empezar a familiarizaros con el análisis de la ideología en los productos artísticos, un tema que me parece interesante en la medida en que dentro de la Historia del arte como disciplina se han impuesto tradicionalmente líneas de análisis tendentes a valorar sobre todo cuestiones puramente técnicas, estéticas y de estilo, pese a que durante la mayor parte de la historia humana el arte ha sido en esencia un vehículo de propaganda al servicio de las élites. No es posible entender las portadas de las catedrales góticas, los arcos de triunfo romanos, el Tapiz de Bayeux, las pirámides egipcias, los templos mayas, o las construcciones barrocas, al margen de la función como vehículo para la transmisión de ideología que ostentaba hasta hace algunas décadas la producción artística de todas las grandes civilizaciones.

lunes, 23 de mayo de 2016

Polvos mágicos



     Los libros no se han escrito para que creamos lo que dicen sino para que los analicemos. 

     ("El nombre de la rosa")


    Mari Carmen, quince años, tres veces... ¡Pero si son pelos de coño!.

    (José Sazatornil en “La escopeta nacional”)





Uno de los campos más resbaladizos de investigación por parte de las “ciencias” sociales ha sido siempre el referido a la sexualidad humana y todo lo relativo a los condicionantes culturales que envuelven el asunto. A ese respecto hoy sabemos que Freud falsificaba o exageraba informes de sus pacientes para que se ajustasen a sus propios puntos de vista y por ello no está muy claro si parte de sus “hallazgos” tenían más que ver con la proyección sobre otros de sus propias obsesiones que con el análisis objetivo de los traumas de los demás. Luego con el tiempo su hija, Anna Freud, se convirtió a su vez en una famosa eminencia en la disciplina abierta por su padre, lo que no le impidió caer en curiosas contradicciones "científicas": durante la mayor parte de su vida vivió de forma clandestina con la también psicóloga y educadora Dorothy Burlingham, pese a lo cual impartía conferencias sobre cómo "curar" la homosexualidad y se oponía a que integrantes de dicho colectivo pudiesen ejercer profesionalmente el psicoanálisis. 

  Por su parte el famoso Alfred Charles Kinsey tuvo sexo con múltiples personas a las que luego entrevistaba en el marco de sus investigaciones, estimuló a sus colaboradores a hacer lo mismo e incluso filmó algunas de esas sesiones. También se cree que alteró datos procedentes de la entrevista a un pedófilo y en general tampoco está del todo claro si su proceder y sus conclusiones se debían más a sus propias necesidades sexuales y sus opiniones personales que al registro objetivo de las prácticas de cama corrientes en su momento entre el ciudadano medio estadounidense. 

  A su vez los celebérrimos William H. Masters y Virginia E. Johnson, allá por los años 60 y 70 figuras emblemáticas del estudio de la dimensión sexual del ser humano al margen -supuestamente- de los prejuicios morales, resulta que en el fondo consideraban a los homosexuales como enfermos que podían y debían ser “curados” (particularmente en el caso de Wiliam Masters).

En general todos ellos contribuyeron a evolucionar la moral sexual occidental a lo largo del último siglo, pero a la vez -bajo una fachada de rigurosidad "científica"- sus trabajos reflejaron sus propias obsesiones y puntos de vista subjetivos, aunque fuese camuflando lo anterior bajo una gruesa pátina de pretendida imparcialidad. A fin de cuentas es así como avanza el conocimiento humano: a trompicones, rara vez en línea recta. Debido a ello este tipo de problemas en torno a la "imparcialidad" de los "científicos" sociales respecto al análisis de cuestiones relativas a la vida íntima resultan plenamente identificables también dentro de la historia oculta de muchas disciplinas humanísticas. Por ejemplo la antropología.  

lunes, 16 de mayo de 2016

El libro de las torres


   “No hay escrituras indescifrables, cualquier sistema de escritura creado por el hombre puede ser leído por el hombre”

Yuri Valentinovich Knorozov





Cuando se habla de desciframiento de escrituras antiguas a la mayor parte de la gente le suelen venir a la cabeza la piedra de Rosetta y el hallazgo de las claves acerca de la escritura jeroglífica por parte del francés Champollion. Sin embargo la arqueología nos ha proporcionado otras muchas inscripciones emblemáticas como el Decreto de Canopo, los pilares de Cippi (inscripciones en griego antiguo y fenicio púnico que sirvieron para descifrar este último idioma), las láminas de Pirgi (inscripciones en fenicio y etrusco que sirvieron a su vez para descifrar parcialmente el segundo) o la inscripción de Azatiwada en Karatepe. Luego, a partir de ellas, diversos eruditos y estudiosos del pasado nos han legado asimismo hermosas historias basadas en sus intentos por desentrañar misterios de tiempos remotos, como ya hemos visto en otras entradas.

Una de esas historias, mi favorita de hecho, incluye los primeros esfuerzos llevados a cabo con el fin de desentrañar las claves de la escritura cuneiforme. Hablamos de la forma de escritura más antigua en aparecer y que por ello evolucionó en complejidad a lo largo del tiempo adaptándose por el camino a diversas lenguas desde el sumerio al persa pasando por el acadio (de la misma forma que hoy en día con el alfabeto latino podemos leer y escribir idiomas diversos). Su longevidad (más de 3.000 años), así como el hecho de haber sido empleada en diverso grado por muchos de los múltiples imperios que se crearon a lo largo de la antigüedad en tierras de Oriente Medio, hacen que su legado sea muy amplio. Por ejemplo, solo entre los fondos del Museo Británico se conservan más de 100.000 tabletas escritas mediante cuneiforme (algunos ejemplos de las cuales podéis ver en las imágenes que acompañan este texto). Debido a ello resulta fácil entender lo importante que resultó en su día para lingüistas e historiadores el desvelar los misterios de tal sistema de escritura. 

sábado, 14 de mayo de 2016

Abajo a la derecha



Hoy toca hilo de fotografía y voy a dedicarlo a colgar algunas imágenes que nos ilustren cómo era el Sureste de Asia a finales del s. XIX. Toda esa zona de Birmania, Thailandia, Laos, Camboya, Vietnam, Malasia y ocasionalmente Indonesia. Área un tanto olvidada por el mayor interés que suscitan sus poderosos vecinos (India, China y Japón) a cuya sombra los reinos de la zona hubieron de tejer su propia historia hasta la irrupción de las potencias coloniales europeas.

viernes, 6 de mayo de 2016

Como lágrimas en la lluvia


Pase lo que pase, mantente con vida. Iré a buscarte. Por mucho que me cueste, por muy lejos que estés, te encontraré.

     Daniel Day-Lewis en “El último Mohicano”



                   


Veréis, desde la perspectiva del historiador las fuentes con que contamos para escudriñar el pasado son esencialmente de dos tipos: por un lado los datos que nos proporciona la arqueología y por otro lo que nos cuentan los textos, cuando los hay. No obstante en la medida que la arqueología nunca ha dejado de ser una ciencia “auxiliar” los documentos escritos han sido siempre considerados como la fuente fundamental de conocimiento para las épocas en que se dispone de ellos. 

Debido a eso en este blog he explicado alguno de los desafíos que uno se encuentra a la hora de extraer información de textos redactados en épocas muy lejanas del tiempo, fundamentalmente el problema de descifrar información escrita a través de lenguajes extintos que nos son desconocidos. Aunque otro problema grave del que he hablado menos es el de la simple desaparición de muchos de los documentos producidos por nuestros ancestros debido a su destrucción durante guerras o incendios, o simplemente producto del paso de los siglos y todo lo que eso conlleva.

sábado, 30 de abril de 2016

Rockwell vs Hopper


- Los romanos construimos acueductos, puentes, calzadas… por ellos viajan la ley y el orden.

- También la muerte, la guerra y la esclavitud.

(Valerio y Caleb confrontaban así sus opiniones acerca del Imperio romano en el episodio octavo de "Anno Domini")




Hoy vamos a conocer la obra de dos pintores estadounidenses contemporáneos de estilo realista. Veremos cómo pese a trabajar más o menos en la misma época en torno a temáticas parecidas sus obras respectivas difieren completamente. En ese sentido la de hoy es otra más de las entradas que he venido subiendo de vez en cuando donde comparo los puntos de vista de creadores distintos que sin embargo trabajan sobre el mismo tema. A la vez también aprovecharé para apuntar de pasada algunos detalles sobre otra cuestión que me interesa mucho: la influencia entre pintura y cine (particularmente el estadounidense). Vamos con ello. 

sábado, 23 de abril de 2016

La poética de Aristóteles


Durante cientos de años los monjes han escrito lo que tomamos por nuestra historia. Creo que en cambio han suprimido nuestra verdadera historia y escrito una que le es favorable a Roma.

Interesante reflexión salida de la boca del personaje de Thomas Cromwell (Mark Rylance) durante el capítulo segundo de “Wolf Hall”






El Monasterio de Santa Catalina está situado a los pies del Monte Sinaí en el lugar donde ciertas tradiciones afirman que Moisés habló con Dios bajo la forma de una zarza que ardía sin consumirse (si bien no existe ningún tipo de evidencia probatoria de que tal hecho sea algo más que una fantasía). Su fundación se remonta al primer tercio del s. VI, en la época del emperador bizantino Justiniano, aunque por entonces se tomó como punto de partida de las obras una pequeña capilla previamente existente y que había sido construida a su vez por iniciativa de la madre del emperador romano Constantino durante la primera mitad del s. IV. En la actualidad el lugar pertenece a la jurisdicción de la Iglesia Ortodoxa.


Es un lugar muy interesante por varias razones. En primer lugar porque posee una de las mayores colecciones de códices medievales del orbe cristiano, solo superada por los fondos ubicados en el Vaticano. Asimismo en el terreno del arte su colección de iconos antiguos no tiene parangón en todo el mundo ortodoxo gracias a que, merced a su ubicación geográfica aislada, el monasterio se libró de las destrucciones de obras que el movimiento iconoclasta llevó a cabo durante los siglos VIII y IX.

Sin embargo hay una última peculiaridad que explica el esplendor que dicho monasterio llegó a alcanzar en tiempos medievales y sobre todo el que lograse sobrevivir en territorio musulmán hasta el presente sin haber sufrido daños relevantes ni saqueos.

jueves, 14 de abril de 2016

El secreto de la felicidad


   El conocimiento hace sufrir y por tanto aquel que hace crecer su conocimiento hace crecer también su sufrimiento.

(El nombre de la rosa)





A mi última entrada le faltó algo, por así decirlo. Me refiero a la cuestión de los sellos grabados y de los rastros de escritura (o más bien de escrituras) hallados por Evans en el entorno de Cnosos, así como más adelante también descubiertos por otros investigadores a lo largo de casi toda la isla de Creta. Es una historia menos divulgada que la de los grandes yacimientos y sus "palacios" pero quizás igual o más informativa e interesante, no solo por lo que implica para el conocimiento de las fases minoica y micénica de la historia de Grecia, sino por lo increíble y fascinante que resulta por sí misma como trabajo intelectual que dio sentido a la vida de varias personas excepcionales. 

lunes, 4 de abril de 2016

Detrás del laberinto


En medio del vinoso ponto, rodeada del mar, existe una tierra hermosa y fértil, Creta, donde hay muchos, innumerables hombres, y noventa ciudades.

Odisea, Canto XIX







Ayer por la noche estuve viendo Las dos caras de enero. No es una película particularmente reseñable, pero su reparto está integrado por varios de mis actores favoritos. La cuestión es que algunas escenas clave de la película transcurren en Creta, más en concreto en el yacimiento de Cnosos durante el año 1962. Sea por eso o por otra cosa yo, que frecuentemente me dejo llevar por impulsos a la hora de escoger el tema a tratar en cada nueva entrada del blog, de pronto he decidido que me apetece hablar un poco de esa isla y de dicho yacimiento. Así que a continuación vamos a revisar todos juntos lo que se supone que sabemos acerca de la civilización minoica. No obstante, para el que no esté familiarizado con el tema en cuestión, unos breves apuntes: