miércoles, 21 de octubre de 2015

Ya puestos


El creacionista no es ese friqui fanático que se aferra a la literalidad del primer capítulo del Génesis; es, pura y simplemente, la persona que se niega a comulgar con las ruedas de molino del pienso ideológico con el que nos pretenden abducir y se pregunta: ¿Qué ocurrió en las cavernas para que un ser rudo y primitivo se pusiera a pintar?.

Extracto de un artículo de Juan Manuel de Prada en “El Semanal”, nº 1092. 





En una reciente Encuesta de Percepción Social de la Ciencia en España publicada a comienzos de este año por la FECYT el 11,5% de los encuestados negó que los seres humanos procedan de la evolución de especies animales previas. El año anterior un sondeo distinto, llevado a cabo en nuestro país por el British Council, obtuvo un 18% de creacionistas que negaban la validez de la teoría de la evolución aplicada a los seres humanos. No es que vaya a extenderme al respecto de este tema, solo aprovecho el impulso de la última entrada para mencionar de soslayo este problema en cuanto a la distorsionada percepción a nivel de calle de algunas cuestiones relativas al pasado humano

   Cumplida la misión voy a tocar una cuestión indirectamente relacionada con la formación de la azarosa amalgama de visiones e ideas sobre las sociedades de tiempos pretéritos que de una u otra forma llegan a la cabeza del ciudadano medio. Ya sabéis que en gran medida estoy convencido de que esa “imagen del pasado” que opera a nivel de masas es básicamente un caótico conglomerado de ideas surgido de múltiples fuentes: películas y series de televisión de ambientación “histórica”, novelas “históricas”, mitos nacionalistas o prejuicios religiosos y políticos transmitidos a través de artículos de periódico, programas de radio, o páginas de Internet. Pero también, cómo no, recuerdos borrosos de los manuales escolares de cuando éramos críos.

A ese respecto -más que la fotografía histórica, que llega hasta donde llega- la obra de diversos pintores historicistas del s. XIX ha tenido una gran presencia en la formación de mentalidades, no solo por lo que ha influido en los decorados o vestuarios de muchas películas posteriores, sino también porque ha sido profusamente usada por trabajadores de museos a la  hora de diseñar presentaciones de cara al público, o por los redactores de esos manuales escolares que antes citaba, siempre a la caza de imágenes y “dibujitos” que ambienten los capítulos de los manuales de Historia para los chavales (ya se sabe que los pobres se aburren y en clase de Historia más, por lo cual hay que capturar su atención e imaginación). De hecho si pensáis por un momento en cómo eran vuestros libros de texto, esos de los que empezasteis a tomar sin daros cuenta imágenes para imaginar el pasado remoto, recordaréis que en los temas de Historia contemporánea había muchas fotos de época acompañando el texto, pero en temas sobre el mundo medieval o antiguo por ejemplo había imágenes de restos albergados en museos y luego seguramente imágenes en este caso de cuadros de temática histórica o bien ilustraciones ambientando escenas del pasado dibujadas por no se sabe muy bien quién. 

Es así como todo un género de humildes ilustradores anónimos pasa desapercibido. Sin embargo, como digo, a la hora de generar las imágenes del pasado que tienes en la cabeza esa gente en ocasiones influye tanto o más que los sesudos artículos de muchos especialistas (a los que casi nadie lee fuera de los propios círculos especializados).

Pues bien, en cuanto a la imagen de la Prehistoria que ha ido calando en el público (aspecto muy concreto al que me voy a ceñir), además de los documentales de televisión y algunas películas puntuales hay que tener en cuenta el trabajo, virtualmente ignorado, de algunos de esos dibujantes profesionales. Dibujantes que durante décadas compensaron con sus diseños el hueco que existía en la pintura historicista del s. XIX (dedicada sobre todo a la Edad Media y el mundo antiguo) sobre ese período histórico en concreto.

Hoy quiero recuperar la memoria de dos de ellos, sobre todo del segundo.

El primero que me interesa es Charles Robert Knight (1874-1953) un estadounidense que se formó como dibujante comercial de catálogos de publicidad y otra serie de productos. Sin embargo al poco de comenzar su vida profesional Knight empezó a trabajar a tiempo parcial para el American Museum of Natural History y pronto cosechó una cierta notoriedad gracias a diversos diseños que realizó para acompañar algunos estantes durante las exposiciones de cara al público del Museo (por ejemplo ilustrando para los visitantes posibles reconstrucciones del aspecto en vida de los dinosaurios cuyos restos podían contemplar).

              
         

A partir de ese temprano éxito convirtió dicha actividad informal en una profesión que hasta entonces ni existía y empezó a trabajar para otros museos, sí como también al servicio de publicaciones que con el tiempo se harían tan emblemáticas como National Geographic y también de algunas editoriales que comenzaban por entonces a publicar libros ilustrados orientados a ser empleados en las escuelas o rellenar las estanterías de las por entonces cada vez más numerosas bibliotecas públicas.  

                                 

Debido a todo ello puede decirse que varias generaciones de ciudadanos anglosajones anónimos, pero también futuros profesionales de todo tipo, desde paleontólogos a especialistas cinematográficos como el conocido Ray Harryhausen, crecieron sin saberlo con una imagen de la Prehistoria en su cabeza que provenía de los dibujos de Charles Knight. 



Y cuando la carrera de Knight declinaba en la Europa comunista se inició el reino de su más digno heredero. Me refiero a Zdeněk Michael František (1905-1981) un pintor checo que durante la época de la Guerra Fría acabó por convertirse en el ilustrador de muchos libros de Prehistoria enfocados a la divulgación entre un público amplio, así como de múltiples volúmenes de Paleontología pensados en este caso para el uso universitario.


De hecho su obra es prácticamente imposible de cuantificar con precisión ya que incluye medio millar, o tal vez más, de portadas de libros, así como entre diez y veinte mil dibujos repartidos por todo tipo de manuales y volúmenes dedicados a la Prehistoria.

    La cuestión es que a mí su trabajo, aunque inevitablemente desfasado en algunos aspectos, me parece de gran calidad estética y también divulgativa. Por ello aquí os dejo con una pequeña sinopsis de la evolución humana según Zdenek, para que así el que no conociese su obra se familiarice mínimamente con ella. 



4 comentarios:

  1. No hay que escandalizarse porque tal o cual porcentaje de entrevistados digan tal o cual barbaridad. No dejan de ser opiniones, y las opiniones no merecen respeto alguno. Sólo es válido lo que se demuestra con pruebas. También hay un porcentaje significativo de estadounidenses que creen que los ángeles existen. Y habría que ver qué tanto por cien de europeos lo cree, porque creo que existe una campaña global para ridiculizar al estadounidense; y eso es algo injusto porque por mucho garrulo que haya allí, no deja de ser cierto que durante años han sido la vanguardia de la ciencia y la cultura. Y muchas barreras rotas e hitos provienen de EEUU. Creo que es un país que ha luchado contra sí mismo: contra el racismo, por ejemplo; y al final se ha vencido (o ha perdido, según se mire). Y en el caso del feminismo, igual.

    El Prada es un escritor con una formación científica nula. A mí me parece que se aferra a una creencia irracional que disfraza de inconformismo. Como escritor de novelas no sé cómo es, porque no he leído ninguna suya; pero cuando trata temas científicos pontifica como lo haría un niño o un retrasado mental. Por ejemplo: confunde relativismo con relatividad. Que una cosa es científica y la otra no. Y de la parte científica no entiende absolutamente nada.

    Supongamos por un momento que los dioses están hechos a nuestra imagen y semejanza y no al revés. Supongamos que nuestros valores morales tienen una explicación evolutiva: los pueblos que cooperan y que no se matan entre sí llegarán a prosperar. Nuestros ancestros no lo sabían y desde luego no podían comprenderlo. Eso es un gran problema cuando nuestra especie llega a ser consciente de su propia existencia ¿Por qué actuamos así y no de otra manera? La manera fácil de responder es que hay un ser superior que nos dice cómo tenemos que comportarnos. No podíamos saber que era la mejor estrategia porque nuestros cerebros lo mejor que hacen es ver patrones.

    En cuanto a las ilustraciones, mi artista favorito es Frazetta.XD.

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  2. Eh! ahí hay imágenes de mi colección de cromos "Vida y Color 2" que completé allá por los primeros 70's con harto trabajo y dejándome la paga de los domingos en los sobrecitos. Esas imágenes son geniales, y efectivamente, son mi imaginario en cuanto se habla de prehistoria.

    Muy atinada esta entrada de hoy

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    2. En distintas entradas de este blog están todas las ilustraciones de aquel álbum: http://j-memoriadepapel.blogspot.com.es/2015/06/vida-y-color-2-albores-de-la-vida.html

      un lujo infantil absoluto

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