jueves, 13 de noviembre de 2014

Los reyes del mambo


    - Siempre me hace sentir un poco triste. Un barco de guerra magnífico pero ya viejo siendo ignominiosamente arrastrado, lejos, hacia el desguace... La inevitabilidad de tiempo, ¿no te parece?, ¿qué es lo que ves tú?.

 - Un jodido barco grande.

(Q y 007 discuten en un diálogo lleno de sutiles metáforas sobre las ventajas y desventajas de la juventud y la madurez en la escena del museo de Skyfall mientras contemplan El Temerario remolcado a dique seco de Turner).



Hace menos de veinticuatro horas, concretamente esta pasada noche, se celebró la mayor subasta de arte de la historia. En apenas dos horas se vendieron en la sala Christie´s de Nueva York obras por valor de más de 682 millones de euros. 

Andy Warhol se confirmó como el creador favorito de los nuevos grandes coleccionistas (eso sí, un grupo integrado cada vez más por inversores en arte antes que por estetas excéntricos). Una prueba de lo anterior es que Warhol colocó dos obras suyas como las más caras de la gloriosa velada.

Triple Elvis (cuadro de 1963) se vendió por 65,7 millones de euros, tras lo cual la sala estalló en una ovación.

                        

Cuatro Marlons (de 1966) alcanzó los 55,8 millones.

                      

Asimismo, Mona Lisa, una versión "warholiana" del cuadro de Leonardo Da Vinci, se vendió por 4,7 millones. Por otro lado, Figura sentada, de Francis Bacon, fue valorada en 32 millones.

   

Pese a ello ninguno de estas pinturas se acercó siquiera al precio más alto pagado por cuadros de esos dos autores; de hecho tanto Warhol como Bacon tienen en su haber obras mucho más caras subastadas los últimos años. No obstante sí se batieron las cifras más altas pagadas nunca por alguna obra suya en el caso de otros quince artistas.

De esta forma se pagaron 24,3 millones por Smash(es), de Ed Ruscha.


Sin título, una obra de Cy Twombly perteneciente a una serie de pinturas hechas sobre pizarra entre 1966 y 1971, alcanzó los 55,8 millones.


Un cuadro de la serie Abstraktes Bild de Gerhard Richter fue vendido por 31.5 millones. 


King Oliver de Franz Kline se vendió por más de 21 millones de euros.  

                          

Otro Sin Título, en este caso obra de de Martin Kippenberger, se subastó por 18 millones.

                              

Quince millones de euros se pagaron por Pine House (Rooms for Rent), de Peter Doig.


White No. 28, de Yayoi Kusama, se vendió por 5,6 millones.

                                       

Child's Companions de Arshile Gorky se valoró en 7,1 millones.

                           

Der Brückechor, de Georg Baselitz se subastó en 5,9 millones,


Por su parte la escultura Clamdigger de Willem de Kooning se remató en 23,4 millones.

               

 Otra escultura, Mono Globo (Naranja) de Jeff Koons, alcanzó los 20,7 millones. 

                       

Asimismo la fotógrafa Cindy Sherman, con sus Capturas de películas sin título, recaudó 5,3 millones; y un simple dibujo de Roy Lichtenstein titulado Hot Dog (imagen bajo este párrafo) se vendió por 3,5 millones, estableciendo un nuevo récord en este formato. Además del mismo autor también se vendieron otras obras como 10 cents, por 2,1 millones, o Frighten Girl (a la derecha) por 2,7 millones, aunque la obra más valorada de este autor fue Reflections on the prom que se vendió por más de 17 millones de euros.

 

Queda claro con esto una vez más que los “reyes del mambo” en el mundo de las subastas de arte ahora mismo son los maestros del pop o del expresionismo abstracto como Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Willem de Kooning, Cy Twombly, Francis Bacon, Jeff Koons, Martin Kippenberger… y lo son en el seno de una actividad que se está convirtiendo cada vez más en un complemento, o quizás una extensión por otros medios, de la especulación financiera pura y dura.

Por ello, en base a dar sentido a dicho proceso, recomiendo leer otras dos entradas de este blog que en su día dediqué a intentar conceptualizar lo que está pasando en los grandes mercados de subastas de arte en nuestros días. Antes muertos que sencillos y sobre todo Odio eterno al arte moderno.

3 comentarios:

  1. A propósito del tema de la desideologización del arte y cultura modernos, recomiendo la lectura de este reciente artículo en la Jot Down: http://www.jotdown.es/2014/12/franco-la-cia-y-el-concierto-de-la-paz/

    ¡Con dosis de propaganda franquista subvencionada incluidas!

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    1. O mismamente a:

      https://www.youtube.com/watch?v=f6_uwTrL2kM


      Yo creo que algo de verdad hay en esa teoría, aunque pueda parecer muy de cucurucho de papel de aluminio en la cabeza. Pero todo es quizás más simple que la conspiración que se expone. Simplemente la CIA como muchas otras agencias de seguridad en otros países, se encontraron en los años 50 o 60 con un problema muy grave: una gran mayoría de los intelectuales de vanguardia occidentales por entonces sentían simpatías por el comunismo, o al menos como mínimo el marxismo había influido de alguna manera en sus obras. Era una versión extrema del problema actual con que se encuentran los republicanos conservadores en EE.UU. o el Partido Popular en España, a saber, una gran parte de los intelectuales y profesores universitarios les son hostiles, lo que ocurre es que ahora se limitan a manifestar sus simpatías por uno de los jugadores del juego, no por el sistema opuesto al mismo.

      No es cuestión de entrar en el por qué de todo esto o si está bien o mal, simplemente quedémonos con que es un hecho. Teniendo en cuenta que la masa (esa gente que vota) siempre ha sido muy manipulable (o al menos desde el poder se ha creído que es así) estoy seguro de que el hecho mencionado anteriormente constituyó en algún momento una preocupación, mayor o menor, en las agencias de inteligencia y los ministerios de muchos gobiernos occidentales, sobre todo de signo conservador. A partir de ahí, no es un secreto a voces tampoco que desde siempre el poder ha intentado orientar la cultura oficial, tanto a través de las aulas, como en las academias, a través de premios públicos de literatura o pintura... hacia donde interesa (pasaba más que en ningún otro sitio en los propios países comunistas). Por lo que nos atañe en occidente lo que interesa desde hace ya algún tiempo es desideologizar el discurso, rebajarlo, reducirlo a ocio o negocio, dejar en olvido conceptos como "clase social" o incitaciones a la protesta civil (no digamos ya a la protesta violenta), alusiones excesivamente críticas o deprimentes sobre la realidad social y ese tipo de cuestiones. Incluso una gran baza ha sido desplazar la figura del intelectual de su pedestal de prestigio y colocar ahí deportistas o "famosos", que son menos problemáticos y más controlables como ídolos de masas.

      Al final creo que en esa línea puede entenderse un apoyo diría que no premeditado, espontáneo pero no desinteresado, hacia nuevos intelectuales que "rebajaron el tono" del discurso a partir de finales de los 70. No surgió nada nuevo porque toda época tiene a sus intelectuales orgánicos enfrentados a los vanguardistas críticos... que a su vez tienen muchas papeletas de convertirse en los conservadores de mañana. Pero que los gobiernos y los intereses mercantiles en la sombra influyen también el discurso artístico es algo de lo que no tengo dudas.

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  2. Añado que de todas formas la constante en el arte ha sido la insustancialidad y la complacencia con el poder, no lo contrario. El rococó, el neoclásico o el románico tenían esa naturaleza. Y dentro de ello el propio arte socialista, que debería haber sido un martillo creativo y crítico, acabó convertido en un niño retrasado por la influencia de figuras como Stalin o Mao, que eran los primeros que no comulgaban con la creatividad y la crítica. Demasiado peligrosa.

    Por tanto lo que me parece más peculiar del arte de vanguardia actual no es por tanto lo anterior sino su inserción en los flujos de especulación financiera característicos de la economía del nuevo milenio.

    Pero es un tema debatible y apasionante. Por lo demás la mayor mordaza para el discurso crítico en la actualidad no es tanto la opresión desde el poder sino el mero hecho de que, como todo el mundo está ocupado expresando su propia opinión, ya casi nadie escucha las de los demás. La amenaza, la censura actual es el exceso de información y la falta de una perspectiva de conjunto que eso provoca junto a la irrelevancia en que cae todo discurso que no sea activamente promocionado por algún medio o cadena con capacidad de convertirlo en masivo de forma inmediata.

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