domingo, 1 de noviembre de 2015

La juerga continua


    Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.

George Orwell, “Rebelión en la granja”.


                


Me veo obligado a hacer un pequeño alto en mi crónica sobre el sufragismo británico para comentar una noticia reciente. Al parecer hace unos días los operarios encargados de la limpieza en el Museo de Bolzano, en Italia, destrozaron una “obra de arte” de profundo significado al confundirla con un montón de basura

    No es la primera vez que pasa algo así. Es el riesgo de ser demasiado vanguardista, quizás. No obstante el mencionado suceso me ha animado a escribir esta entrada donde voy a repasar lo que ha ocurrido en el mercado del arte durante los últimos meses. Todo ello en la línea de otras entradas anteriores que he consagrado a esta cuestión, a mi parecer más interesante de lo que parece. De hecho mi propósito cuando comencé con este blog era hacer un seguimiento al tema de forma intermitente, pero como a día de hoy hace prácticamente un año que no he vuelto sobre tal cuestión creo que es el momento de ponernos nuevamente al día.  

domingo, 25 de octubre de 2015

Zorras metalizadas (I): Mujeres y otros animales hermosos


- Entonces, ¿las mujeres llevan corsés para que no puedan hacer esfuerzos?

- En parte.

- ¿Cuál sería el peligro si lo hicieran?

- Dominarían el mundo. La única manera en que los hombres pueden prevenirlo es manteniendo a las mujeres encorsetadas en la teoría... y en la práctica.

Penny Dreadful, cuarto capítulo de la segunda temporada, “Evil spirits in heavenly places”. 


                                                




Voy a ilustrar el contexto histórico en el cual me moveré hoy a través de dos breves anécdotas.  

Primera. En 1758 un medico de Lausana llamado Tissot publicó un libro llamado algo así como Onanismo, tratado de los desórdenes producidos por la masturbación. Dicha publicación estaba llamada a tener gran impacto ya que estableció como realidad médica en Europa occidental la idea de que la masturbación de los jóvenes podía ser causa de diversos desórdenes, entre ellos la tuberculosis, la catalepsia, el retraso mental y la locura. A partir de ese momento, entre otras cosas, se empezó a discutir dentro de la medicina occidental la práctica de la clitoridectomía, es decir la ablación quirúrgica del clítoris. La primera intervención de ese tipo conocida se realizó en Berlín en 1822 en una adolescente a la que se diagnosticó retraso mental causado por un supuesto exceso de masturbación.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Ya puestos


El creacionista no es ese friqui fanático que se aferra a la literalidad del primer capítulo del Génesis; es, pura y simplemente, la persona que se niega a comulgar con las ruedas de molino del pienso ideológico con el que nos pretenden abducir y se pregunta: ¿Qué ocurrió en las cavernas para que un ser rudo y primitivo se pusiera a pintar?.

Extracto de un artículo de Juan Manuel de Prada en “El Semanal”, nº 1092. 





En una reciente Encuesta de Percepción Social de la Ciencia en España publicada a comienzos de este año por la FECYT el 11,5% de los encuestados negó que los seres humanos procedan de la evolución de especies animales previas. El año anterior un sondeo distinto, llevado a cabo en nuestro país por el British Council, obtuvo un 18% de creacionistas que negaban la validez de la teoría de la evolución aplicada a los seres humanos. No es que vaya a extenderme al respecto de este tema, solo aprovecho el impulso de la última entrada para mencionar de soslayo este problema en cuanto a la distorsionada percepción a nivel de calle de algunas cuestiones relativas al pasado humano

   Cumplida la misión voy a tocar una cuestión indirectamente relacionada con la formación de la azarosa amalgama de visiones e ideas sobre las sociedades de tiempos pretéritos que de una u otra forma llegan a la cabeza del ciudadano medio. Ya sabéis que en gran medida estoy convencido de que esa “imagen del pasado” que opera a nivel de masas es básicamente un caótico conglomerado de ideas surgido de múltiples fuentes: películas y series de televisión de ambientación “histórica”, novelas “históricas”, mitos nacionalistas o prejuicios religiosos y políticos transmitidos a través de artículos de periódico, programas de radio, o páginas de Internet. Pero también, cómo no, recuerdos borrosos de los manuales escolares de cuando éramos críos.

viernes, 16 de octubre de 2015

Semiótica de un bisonte


El hombre prehistórico sólo nos ha dejado mensajes truncados. Tal vez colocó en el suelo una piedra después de celebrar un largo ritual en el que ofrendaba un hígado de bisonte asado en un plato de corteza pintado de ocre. Sin embargo desde entonces los gestos, las palabras, el hígado y la bandeja han desaparecido; en cuanto a la piedra, de no mediar un milagro, no la distinguiremos de las demás piedras de los alrededores.

André Leroi-Gourhan, “Las religiones de la Prehistoria”, 1964


            



Desde 2008 nada menos que catorce cuevas con arte rupestre del Norte de España son Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO. Veintitrés años después de que se reconociese así a Altamira en ese año se le unieron Tito Bustillo, La Peña, Llonín, Covaciella y El Pindal en Asturias; Chufín, Hornos de la Peña, Monte Castillo (este caso en realidad agrupa varios yacimientos de la zona, en concreto La Pasiega, Monedas y Chimeneas), El Pendo, La Garma y Covalanas en Cantabria; y Santimamiñe, Ekain y Altxerri en el País Vasco. E incluso así en dicha zona Norte de nuestro país aún quedan algunos otros sitios de menor importancia con restos del período, como por ejemplo La Lluera, La Viña, La Lloseta, Pedroses, Micolón, La Haza, Cullalvera, Pondra, El Arco, Venta de la Perra o Arenaza. Por tanto hoy hablaré de un tema que debería resultar cercano e intrigante a bastantes lectores del blog.

De cara a ello vamos a viajar en el tiempo al llamado Paleolítico Superior, momento en que los Homo Sapiens que acababan de extenderse por el mundo crearon la primera manifestación artística de la historia. O más bien la más temprana manifestación artística de arte mural, en paredes de piedra, que ha llegado hasta nosotros. Porque cada vez parece más claro que los Neandertales (y quizás también otras especies del complejo árbol evolutivo de los Homininos) ya realizaban algunos objetos “artísticos”, puede que primitivas esculturas o sencillos adornos muy modestos vinculados al arte mueble o a rituales funerarios.

En todo caso no voy a tratar aquí esa última cuestión. Lo que sí voy a hacer es resumiros y replantearos someramente lo que conocemos (o creemos conocer) sobre un tipo de arte que frecuentemente se categoriza como perteneciente al espacio entre la Península Ibérica y los Urales, vinculado a una etapa cronológica que va del año 30.000 a.n.e. hasta el año 10.000 a.n.e. aproximadamente, correspondiendo su momento de mayor vigencia quizás al arco entre los años 18.000 y 12.000 a.n.e.

domingo, 11 de octubre de 2015

El regreso de Sergei





Hoy os traigo otra galería de fotos en color de la Rusia de comienzos del s. XX tomadas por nuestro viejo amigo Sergei (prometo que será la última). Ya incluí fotos suyas en varias entradas previas del blog, aunque hoy voy a dedicar exclusivamente la entrada a su material. Por tanto no voy a mezclarlo con el de otros fotógrafos ni con imágenes de otros países, como hice en anteriores ocasiones. Eso sí, al final de la recopilación voy a incluir dos o tres imágenes en blanco y negro de la época, tomadas por otros, para recordarnos que no todo era tan bonito y folklórico en esa Rusia de postal que Sergei se dedicó a inmortalizar.

No obstante el valor de su obra es grande, pese a dicho sesgo, ya que nos permite apreciar muy bien la fisonomía urbana o las características arquitectónicas de muchas ciudades y construcciones del período, las cuales sufrieron luego amplias destrucciones durante la Guerra Civil rusa o debido a los avances alemanes hacia el interior del país en el transcurso de las Guerras Mundiales, particularmente la Segunda. Además su trabajo posibilita dar un vistazo de gran calidad a zonas como el Cáucaso o Turquestán, de las que de otra forma no se dispondría prácticamente de material fotográfico para aquellas fechas.

domingo, 4 de octubre de 2015

Los forajidos y el cenagal


Es una cruel ironía el que habitualmente aquellos más capaces de acceder al poder no suelen ser los más aptos para ejercerlo.

John Turturro, “Exodus, dioses y reyes”






A la orilla del agua forma junto con el Romance de los Tres Reinos, el Viaje al Oeste y el Sueño en el Pabellón Rojo, un cuarteto de narraciones en prosa compuestas entre los siglos XIV y XVIII, la mayoría en época Ming, que son conocidas como "las cuatro grandes novelas clásicas chinas", todas ellas obras cumbre de la literatura china precontemporánea a la altura de lo que representan El Quijote o Genji Monogatari para otras naciones

domingo, 27 de septiembre de 2015

La profecía del poeta


He llegado al final de esta gran historia
y ahora el mundo entero hablará de mí.
Cuando muera no moriré del todo.
Estas semillas que he plantado
salvarán mi nombre y mi reputación de la tumba,
ya que cuando me haya ido
los hombres sabios ensalzarán mi legado.



Hoy vengo a contar varias cosas, aunque el núcleo de todo ello va a estar constituido por una historia sobre poetas y cómo se fabrican las leyendas. No obstante de cara a comprender sus detalles es preciso conocer primero el contexto geográfico e histórico en que se enmarcan los hechos, para lo cual debemos remontarnos en el tiempo hasta los albores de la civilización en el Medio Oriente.

Es allí donde la cultura persa irrumpió en la historia tras el asentamiento de los pueblos medos y persas en el espacio de lo que es el actual Irán durante el primer milenio antes de nuestra era. Poco después, más al Oeste, se produjo el colapso de los antaño poderosos asirios, lo que dejó el camino abierto para que los persas se beneficiasen de tal vacío de poder en Oriente Medio y se expandiesen de forma fulgurante construyendo un inmenso imperio a partir de mediados del s. VI antes de nuestra era. Lo anterior es algo que a los occidentales nos resulta más o menos conocido ya que, poco después, bajo el mando de la dinastía Aqueménida, los persas chocaron con los griegos (durante las famosas Guerras Médicas) a manos de cuyos herederos (Alejandro Magno y sus macedonios) el Imperio persa colapsó posteriormente.

Ahora bien. Es preciso tener en cuenta que la llegada de esos pueblos persas y medos en Irán supuso desde el primer momento un punto de corte para la historia de la zona en tanto que étnicamente eran descendientes de una rama lateral de pueblos indoeuropeos que se había expandido hacia Asia (rama lateral que luego se dividió nuevamente entre una rama indoaria que invadió la India y una rama irania, que es la que nos interesa, la cual se asentó temporalmente en Asia Central para posteriormente irrumpir en la zona del actual Irán como hemos visto). Poseían por tanto una cultura y un idioma diferenciado de las demás poblaciones del entorno, lo cual dejó poso en las altiplanicies iraníes. Tal es así que a lo largo y ancho de las mismas dicha cultura acabó desempeñando a su manera un papel semejante al que a su vez representaron la cultura egipcia, la maya, o la grecorromana en otras zonas del globo; o mismamente un rol parecido al que sus primos arios jugaron en la India.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Si me queréis, ¡irse¡


¿Alguna vez viste un desastre más espléndido?

Anthony Quinn en “Zorba el griego”

        


                       



Supongo que a estas alturas todo el mundo lo sabe pero lo comentaré igualmente. Los lemmings, esos simpáticos roedores nórdicos protagonistas de una adictiva serie de videojuegos, no se suicidan en masa. Nunca lo han hecho. Esa falsa creencia procede de un tramposo documental de 1958 producido por la casa Disney llamado White Wilderness y cuyas peripecias de rodaje seguramente podréis encontrar en la web. 


                                       


En realidad el animal conocido con mayor tendencia a desarrollar pautas de comportamiento contraproducentes y estúpidas, en cierta forma parecidas a las que falsamente hemos atribuido a los lemmings, es precisamente el más inteligente de todos: el ser humano. En ese sentido se podría redactar un artículo completo recopilando, por ejemplo, desastres relacionados con estampidas humanas masivas en conciertos de música o celebraciones deportivas (desde la Tragedia del Estado Nacional del Perú, hasta las celebérrimas catástrofes de Heysel y Hillsborough). De hecho las catástrofes colectivas de este tipo podrían remontarse mucho más atrás en el tiempo, hasta la época de los primeros anfiteatros romanos, construidos en madera; a los altercados entre verdes y azules en el hipódromo de Constantinopla ya en época justinianea; o a las barbaridades que tal vez ocurrieron -aunque no dejasen rastro documental- en época medieval durante momentos de catarsis religiosa colectiva.

Sin embargo una de las primeras referencias precisas a este tipo de fenómenos la tenemos en fecha tan tardía como el s. XVIII cuando una crónica de época nos informa que durante la representación de una obra de Beaumarchais murieron tres personas aplastadas debido a una avalancha espontánea entre un sector de los espectadores. Eran tiempos en los que se producían abundantes altercados en representaciones teatrales o musicales debido a la beligerancia del público (parte del cual a veces era comprado para asegurar el éxito de la obra con sus vítores, o bien para todo lo contrario, hundirla con sus vehementes protestas).

Pero es ya en plena época contemporánea, debido al crecimiento de la población y la acumulación de cada vez mayores aglomeraciones urbanas, cuando estos fenómenos saltaron al siguiente nivel. En 1823 más de cien personas murieron en las celebraciones del Carnaval en la capital de la isla de Malta y en 1883 fueron cerca de doscientas las víctimas en Sunderland durante una estampida que se produjo en un reparto de regalos a niños.

  Viajemos ahora a mayo de 1896 en Moscú, durante las celebraciones posteriores a la coronación de Nicolás II como zar, escenario del que quizás sea el primero de estos desastres cuyos detalles conocemos a través de una extensa documentación.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Momentos paleomusicales

                   


                                               


Hace unos quince años Robert Bittlestone, por entonces presidente de una importante consultora del Reino Unido llamada Metapraxis, hizo un viaje a Grecia. Allí visitó entre otras zonas la actual isla de Ítaca, al noreste de Cefalonia. Robert, pese a trabajar de asesor financiero, en realidad había estudiado Lenguas Clásicas en la Universidad y era un gran conocedor de la Odisea. Por ello le llamó la atención el comprobar que la isla con ese nombre no se parece en nada a la descripción que Homero nos dejó respecto a la patria del taimado Odiseo (más conocido por su nombre latino: Ulises).

A su regreso del viaje en cuestión, durante las horas muertas en su despacho, Robert se dedicó a buscar a su manera la “auténtica” Ítaca trasteando en su ordenador con diversos programas como este, en su mayor parte encaminados al visionado de fotos por satélite, todo ello de cara a encontrar en las islas de la zona un entorno que se asemejase a las breves descripciones -de la geografía de Ítaca- que desgrana el texto de Homero.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Hay método en mi locura


En España se ha asumido el modelo del pícaro cuando el pícaro es un delincuente que lo que tiene que hacer es estar entre barrotes, en cambio aquí en España el pícaro es visto como un héroe primero en la literatura y luego en la sociedad. Eso crea el país con mayor número de sinvergüenzas por metro cuadrado del mundo, después de Italia, otro país que también cogió, llevado por los españoles [durante su ocupación de la región en la época imperial], el modelo de la picaresca.

Fernando Sánchez Dragó se explayaba así en una entrevista con Jesús Quintero.


                                         



Se suele citar al dichoso “Hombre de Piltdown”, pero en realidad el juego de las imposturas y estafas académicas empezó mucho antes. Quizás cuando, a principios del s.XVIII, el francés George Psalmanazar afirmó que él era el primer nativo de la isla de Formosa en viajar a Europa. Por entonces a nadie le extrañó esa afirmación, pese a que era rubio y tenía los ojos azules, así que no tuvo problemas para difundir una Memoria Histórica y Geográfica de Formosa llena de sus fantasías donde aseguraba, por ejemplo, que los hombres de su patria tenían derecho a comerse a sus esposas si éstas les eran infieles. Además también redactó un análisis lingüístico del supuesto alfabeto de Formosa respaldado por la Universidad de Oxford y la Royal Society (el equivalente a una Academia de ciencias de la época) con lo que el engaño solo fue descubierto cuando George se aburrió de representar su papel y confesó sus mentiras. Pero claro, a ese respecto hay que tener en cuenta que George no era español.

   Sí lo era en cambio Juan Amat, un dentista y relojero murciano que allá por 1870 se reinventó asimismo como arqueólogo y se dedicó durante años a falsificar estatuillas de arte ibero las cuales vendía después a un abogado, Juan de Dios de la Rada quien a su vez, en parte gracias a la colección que acumuló comprándole piezas a Juan Amat, acabaría pasando a formar parte de la Real Academia de la Historia e incluso fue nombrado director del Museo Arqueológico Nacional. Pasaron décadas hasta que se descubrió el engaño, aunque nunca llegó a quedar totalmente claro si determinadas piezas de supuesto arte ibero descubiertas a finales del s. XIX eran verdaderas, falsas, o piezas auténticas luego modificadas por Amat para darles más "misterio". Y sin embargo hoy podemos decir que Amat fue apenas el pionero de una larga tradición de picaresca patria que llega a la actualidad en el campo de la investigación "arqueológica".