lunes, 25 de mayo de 2015

El extraordinario mundo de Albert Kahn


         Pace non cerco, guerra non sopporto,
         tranquillo e solo vo pel mondo in sogno.

         Dino Campana, “Poesia facile”



Hoy toca otro hilo sobre fotografía histórica en color, una de mis grandes obsesiones. En concreto os voy a hablar de algo grande, muy grande: el fabuloso y casi desconocido archivo de Albert Kahn.

Para entender lo que significa su legado solo tenemos que tener en cuenta dos pequeñas cosas de las que ya he hablado parcialmente con anterioridad en el blog.

Por un lado lo que conté en la entrada dedicada a los Photochromos. Entonces ya comenté que entre 1903 y 1907 se desarrolló en Francia un método de fotografía en color alternativo al anterior: la placa autocroma o Autochromo.

Por otro lado es preciso que también recordemos lo que apunte en su día cuando introduje la figura de Serguéi Mijáilovich Prokudin, ese peculiar individuo que se dedicó a recorrer toda Rusia a principios del s. XX a bordo de un vagón de tren especialmente acondicionado y fotografiando en color los lugares por los que pasaba mediante su propia técnica pionera. En esa entrada ya mencioné de pasada que hubo otros como él. 

Pues bien en 1909 un banquero francés llamado Albert Kahn decidió que deseaba crear un gran archivo fotográfico de los lugares y las gentes del mundo a todo color. Denominó a su iniciativa Los archivos del planeta. Durante los siguientes veintidós años Kahn, valiéndose de su fortuna, contrató a diversos fotógrafos (entre ellos destacan Auguste Leon, Frederic Gadmer y sobre todo Stéphane Passet, a quien volveré a mencionar en un momento) para que recorriesen los lugares más inhóspitos y recónditos de la Tierra, aquellos de los que apenas se disponían imágenes en Europa por entonces. En base tal propósito esos fotógrafos acabaron realizando más de 70.000 fotografías en color tomadas en los lugares más diversos y empleando para ello fundamentalmente el método del Autochromo. Una técnica que proporciona imágenes en colores menos vivos y definidos que el Photochromo, pero que bien usada logra producir instantáneas quizás más realistas y desde luego también de extraordinaria calidad.

Por ejemplo, esta es una foto de los miembros de una compañía teatral en Saigón tomada durante el otoño de 1915 y que podría pasar prácticamente por una foto tomada con el móvil haciendo turismo este mismo año.

                                          

El legado de Kahn destaca por tanto debido a que nos ha aportado un material invaluable para visualizar en detalle la fisonomía urbana, y sobre todo rural, durante el primer tercio del s. XX, en lo tocante a diversos lugares sobre los que de otra forma en la actualidad no se dispondría apenas de material fotográfico de calidad para fechas tan tempranas, particularmente los Balcanes o el África negra. Además los fotógrafos comisionados por Kahn tenían gran predilección por mostrar el folklore local, captar tipos pintorescos, trajes tradicionales y construcciones curiosas. Dado que la mayor parte de todo eso hoy en día se ha perdido por una u otra razón el archivo de Kahn resulta aún más valioso, por ejemplo para investigadores interesados en los estudios etnográficos.



Sin embargo ya conocéis los estrictos límites que me autoimpongo: el mundo posterior a 1914-1918 carece por completo de interés. Por eso hoy, al margen de las anteriores imágenes, voy a limitarme a dejaros una pequeña recopilación de fotografías tomadas en torno a 1912/1913 por Stéphane Passet, uno de los fotógrafos más destacados entre los que trabajaron a sueldo de Albert Khan durante los primeros años de desarrollo de su iniciativa. 

Las fotografías pertenecen en concreto a un viaje que Passet realizó en esa época recorriendo Asia Central y a lo largo del cual reunió bastante material –de calidad diversa- principalmente de la zona de Mongolia, con especial atención a los enclaves budistas de la región. 


2 comentarios:

  1. Y la última foto? Qué se supone que hace metido en un cajón? por las cadenas enormes que salen en otra foto en el cuello de otro hombre puede ser un esclavo pero se me escapa la utilidad de la caja,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La de la caja es una foto bastante emblemática. Parece que era la solución de una cultura nómada a la carencia de edificios estables que ejerciesen de cárceles. Una forma moderna de "canga". En lo que difieren las explicaciones es en el propósito, según algunas versiones la mujer era una adúltera condenada a morir allí, según otras solo un castigo transitorio o incluso una mera demostración ante el fotógrafo de cómo funcionaba aquel castigo pero sin que la mujer de dentro estuviese realmente condenada.

      Eliminar