Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño
y agonía?.
¿El huevo o la gallina?, ¿aún usamos esa expresión?. Dada la
abrumadora evidencia a favor de la teoría de la evolución debo hacer una
declaración real oficial. La respuesta es, rotundamente, el huevo.
Ante la llegada a las carteleras de cine del Noé de Aronofsky -película caracterizada por
mezclar con el componente propiamente bíblico del mito elementos de los que
podríamos calificar como “fumada con tintes de ecologismo new age”- se me ha
ocurrido realizar un pequeño experimento.
Voy a dejar un tanto de
lado anécdotas y recopilaciones de fotografías históricas para dedicar varias entradas sucesivas a poner en relación cuestiones de Geografía (campo
que tengo por ahora totalmente postergado en el blog), Paleontología e
Historia.

