domingo, 9 de diciembre de 2018

Transición y Constitución




Por una vez yo no voy a decir nada. Simplemente, en relación a los fastos de conmemoración del 40 aniversario de la Constitución se impone un cierto análisis sobre el legado de la Transición como proceso, en general, así como una reflexión en torno al texto constitucional que rige nuestro sistema político y que podríamos decir que es una perfecta síntesis en si mismo de las virtudes y los defectos de la propia Transición.

Por tanto, ¿cual es vuestra opinión al respecto?: ¿la Transición fue un proceso en el que todo cambió aparentemente para que nada en el fondo cambiase o bien fue la piedra angular del mejor momento de la historia reciente de España?, ¿la Transición es un ejemplo a imitar en otros países, o más bien -al olvidarse de todo propósito de justicia retroactiva- justo lo contrario?, ¿fue un ejemplo de sagacidad e ingeniería política de alto nivel o simplemente la solución menos mala disponible entonces dada la coyuntura?, ¿es la Constitución un texto lleno de incongruencias producto de la improvisación sobre la marcha y que por tanto ha de reformarse o incluso cambiarse por completo, o por el contrario sus reglas del juego siguen plenamente vigentes y no deben tocarse para no desestabilizar la sociedad?, ¿qué pensáis?

Tenéis los comentarios para exponer vuestro pensamiento al respecto si queréis. 

11 comentarios:

  1. La Constitución refleja la correlación de fuerzas que había en el momento de redactarse. Digamos que era una demografía ponderada, es decir, el número de fuerzas de cada bando (y había más de dos) por el poder que podían desarrollar, más un componente externo especialmente de la embajada gringa.
    Ahora la correlación de fuerzas ha cambiado (sobre todo, porque el ejército ya no es una amenaza tan evidente), y por eso se impugna por unos y se defiende con uñas y dientes por otros su integridad.
    Según mi opinión, una Constitución debería ser un compendio de principios y valores compartidos por la inmensa mayoría de la sociedad, y que pudieran pasar inalterada durante largo tiempo sin quedar obsoleta. Una buena Constitución sería la Declaración Universal de los DDHH. En cuanto el desarrollo de cuestiones contingentes como el ordenamiento del Estado, eso debería ir en leyes de rango menor pues la composición del Senado no es el núcleo y la esencia de España.

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    1. Tras la Segunda Guerra Mundial, durante los juicios de Núremberg, las naciones aliadas se encontraron con que muchos de los crímenes por los que los dirigentes nazis iban a ser juzgados estaban dentro de la ley, puesto que la ley alemana había sido modificada de forma legal para que esos crímenes quedaran dentro de la legalidad (esto parece un trabalenguas). La solución que encontraron para poder condenar a esos nazis fue juzgarlos de acuerdo a lo que pocos años después derivó en la DUDH en lugar de hacerlo de acuerdo a la legislación alemana vigente.

      Para evitar que algo así volviera a suceder, la constitución de muchos países dificulta que el poder legislativo pueda modificar la ley de manera que esta contradiga la constitución. Precisamente por ser la base sobre la que se articula toda la legislación del país las constituciones suponen unos mínimos que deben ser difíciles de cambiar (en el caso de España, por ejemplo, la modificación de un artículo fundamental exige la convocatoria de unas nuevas elecciones).

      Como tú dices, esos mínimos podrían sacarse de ser la DUDH; aunque en mi opinión no deberían quedarse ahí, sino abarcar otros asuntos (por ejemplo de organización del estado), pero no porque sean más o menos importantes, sino por ser la base de muchas otras leyes, por ser casi como axiomas.

      No soy un experto en el tema, así que posiblemente mi comentario esté lleno de inexactidudes e incluso falsedades; pero por opinar que no quede.

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  2. Hola a todos... Creo que Mendiño lo ha expresado de maravilla. Lo que me parece bastante evidente es que se nos ha quedado antigua, y necesita un buen repaso. La discusión empezaría en si basta algo de chapa y pintura, o la cosa ha evolucionado tanto que lo que nos hace falta es un proceso constituyente, y si la situación social lo permitiría. Teniendo en cuenta que la mayoría de los que la defienden a muerte, parece que no se han molestado en leerla, me parece que es algo bastante delicado.

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  3. La Transición fue un invento de Estados Unidos, ejecutado por Alemania en Suresnes y pastoreado por el régimen franquista en un tiempo en el que la Revolución de los Claveles se paseaba por la acera de enfrente y URSS agonizaba. Los 60 convirtieron España en un mercado internacional en una situación estratégica impagable. Los ciudadanos españoles ni pincharon ni cortaron. Los clandestinos, presuntamente demócratas, pactaron con diurnidad, nocturnidad y alevosía con el régimen que les persiguió durante 40 años para generar una oligarquía política de partidos sin representación civil ni separación de poderes. Aquí recojo los argumentos de Antonio García Trevijano.
    La sacrosanta constitución dividió artificialmente el país en autonomías, equivalentes a las "plazas" de los cárteles criminales mexicanos con el fin de blindar el poder de los partidos estatales (subvencionados por el estado) y privilegiarlos respecto a una ley constitucional que no garantiza la característica primordial de la democracia, a saber, la igualdad de los ciudadanos ante la ley. El texto constitucional ordena a la vez la unidad indivisible de España pero también el derecho a la autodeterminación de sus "nacionalidades" (????????) y establece al estado español como una "democracia (estado) social de derecho. El "Estado Social" es una ocurrencia del totalitarismo soviético y los fascismos europeos, al igual que los sindicatos verticales que sufrimos en España.
    La Transición no fue más que un plan de las potencias hegemónicas extranjeras, plan coherente al funcionamiento de la política occidental tras la II Guerra Mundial.

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  4. Partiendo de un punto de vista crítico con la Transición, no creo que ésta fuese la maravilla que nos han vendido, y como prueba propongo que nos fijemos no en el contexto de aquella época (aunque sea importantísimo) sino en los resultados que a día de hoy ha producido:

    -Un Estado descentralizado a un nivel que algunos consideran (y con argumentos de cierto peso) que es superior al de los Estados federales occidentales (EE.UU, Rusia, Alemania), lo que provoca una serie de duplicidades entre CCAA y Estado que solo sirven para incrementar la partida de gastos de los presupuestos estatales y autonómicos, y para poder colocar a los afines al partido gobernante en puestos de trabajo de dudosa necesidad.

    -Un nivel de corrupción que abarca todos los sectores de todas las Administraciones Públicas. Actualemente, calificar la corrupción en este país como un "cáncer" me parece inapropiado; creo más correcto decir que la corrupción se ha convertido en la sangre que mueve nuestro Estado; sin corrupción, actualmente nuestro sistema no podría funcionar.

    -Nacionalismos separatistas cada vez más extremos, cuya piedra angular ha sido el apoyo durante décadas de los distintos gobiernos, como contrapartida a su apoyo en el Congreso.



    Estos tres ejemplos solo son para ilustrar un poco cómo veo yo la Transición. Es cierto que como sistema político es mejor que la dictadura franquista, pero es una falacia terrible decir que era el único sistema posible, o el mejor de todos los posibles. La Consitución fue elaborada por los representantes de las distintas élites de la época, pero en este proceso el pueblo español pintó muy poco. Es más, si mal no recuerdo la propia elaboración de la Constitución fue llevada a cabo en secreto (y publicada por la revista Cuadernos para el diálogo) por unas Cortes que no tenían el carácter de constituyentes.

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  5. Sin un mecanismo para que los ciudadanos puedan aprobar o derogar leyes directamente, como existe en Suiza, la democracia no existe. Ningún país en el mundo, excepto Suiza, es una democracia pues los únicos que tienen el poder de legislar en todos estos países mal llamados democráticos son una minoría elegida. Y elegir al jefe no es mandar, es elegir al que manda.

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  6. En las sociedades complejas la especialización es necesaria. Tampoco, la mayoría, producimos nuestra comida, ropa y demás bienes de consumo.
    Elegir al que manda no tiene nada de malo siempre que: se elija y se pueda revocar el poder.

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  7. Que la Constitución del 78 es mediocre es obvio (se pactó con franquistas, así que solo logramos media democracia).
    Pero que hoy día se pueda hacer una mejor es muy discutible: ni se puede volver a hacer a escondidas como la de ahora ni el pueblo español parece tener madurez política como para impulsar algo mejor, con la peleita españolistas/catalanistas, la amplia capa de jubilados nostálgicos del régimen (y algún listo jovenzano que los pastorea), los ridículos medios de comunicación que tenemos... y con las potencias internacionales que impulsaron la anterior desinteresadas en un mercado que ya controlan.
    Bueno, pues nos irá así asá... seguiremos medianeando, podría ser peor.

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  8. Creo que todos valoramos de un forma positiva el carácter pacífico de la transición, que en ese momento no se podía dar por supuesto ni de lejos. El precio, como se apunta, fue ese pacto con el régimen anterior, que difícilmente hubiera cedido el poder de otra forma. La pregunta, me temo, es ¿Realmente cedieron el poder? Hasta la llegada de la crisis todavía parecía creíble. Ahora, con una creciente polarización de las clases sociales, trabajadores y capital, y el aumento alarmante de la pobreza queda claro que los dirigentes no sirven a la mayoría social.

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    1. No cedieron el poder porque le poder nunca se cede. Si fue una transición pacífica es porque quienes tenían el poder de coacción y represión consideraron que los acontecimientos eran los que debían ocurrir.
      Hay paz cuando quien tiene la fuerza decide no usarla. Porque le conviene.

      La Transición española es un mito. Un engaño. Una camarilla se hizo con el poder y nos contaron que tenemos demoracia ¿Una democracia como la impuesta en Egipto?

      La autocomplacencia es una tentación. La realidad es cruda.

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  9. Para mí es obvio que la Transición fue un apaño, un chalaneo para salvar el expediente. Aparte de evitar una nueva guerra civil, pocos méritos más se le pueden dar.
    Los defectos del régimen del 78 son claros también y tan abundantes, que pretender decir que esto es una democracia es demasiado optimista.
    Pero como bien han comentado anteriormente, tampoco creo que sea posible mejorar algo por medio del consenso y el diálogo.
    El Estado español está lastrado por las oligarquías económicas, la Iglesia y el Ejército, y hasta que estos no sean laminados no habrá un avance significativo. En España nos ha faltado una revolución que lo hiciera.

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